Esta semana ha sido un tanto ajetreada en cuanto a preparativos se refiere, se nota que ya cada vez va quedando menos…Ambos novios hemos tenido nuestra prueba de trajes que al parecer hemos superado bastante bien, solo serán necesarios unos pequeños retoquillos. Además este pasado sábado estuvimos en la degustación de varios de los posibles los platos del menú que serviremos el día de la boda. Estómagos (muy) llenos, ahora sólo nos queda decidir. Lo menos agradable de la semana ha sido “acicalar” nuestras casas para que todo quede muy bonito en las fotos…
Desde hoy se acabaron los meses. A partir de ahora sólo podremos contar el tiempo que falta para la boda en días, o como mucho, en semanas. ¡Qué rápido pasa el tiempo! Y la de cosas que aún hay por hacer…Esperamos no agobiarnos mucho para poder organizarlo todo como la ocasión lo merece, y que ese día las cosas salgan lo mejor posible para que todos los que habéis decidido acompañarnos lo paséis estupendamente.
Y es que siete meses después de que eligiera mi vestido, el próximo lunes 23 de julio…¡por fin me lo probaré por primera vez! Y claro, entenderéis que es una prueba decisiva. ¿Me quedará aún demasiado grande?, ¿me favorecerá? O lo que es peor ¿me arrepentiré de haber elegido ese modelo? Muchas novias dicen tener esa sensación. Yo espero que no, aunque pase lo que pase, lo podréis leer aquí.
Ayer por la tarde acudimos a una cita ineludible con nuestro párroco. Os preguntareis que para qué. Pues para “dar fe” de nuestra fe, valga la redundancia, y de nuestra plena capacidad y voluntad para contraer matrimonio. A pesar de algunas dudas, finalmente dimos toda la fe que se nos exigía. Y para corroborarlo, allí estaban nuestras dos testigos: Pepi y Manoli. La cita además sirvió para informarnos del “donativo” que habremos de dar el día “D”, 140 €. Así que ya sabéis los que tengáis pensado casaros, ¡esto no es gratis! Lo mejor de todo, las cañas que nos echamos al salir, je, je.