¡Que nervios!
Conforme se va acercando el día parece que los nervios comienzan a hacer de las suyas. Aunque yo, de momento, sólo estoy ligeramente atacada. Y es que cuesta pasar de una vida tranquila como era la mía, a una en la que todo es ir de arriba para abajo con prisas y con un montón de cosas por preparar. Afortunadamente cuento con la ayuda, no sólo del novio, sino también de mi familia, mis hermanos y mi padre que se han encargado de pequeños grandes detalles que me han facilitado enormemente la supervivencia estos últimos día. Gracias a todos ellos.
