Alerta amarilla
Y no precisamente por altas temperaturas, que también. Por fin llegó el día, el 22 de julio, la fecha probable del parto de nuestro peque. Desde que descubrimos que estaba embarazada era un día señalado en nuestro calendario, un día que se ha hecho esperar. Y que, como su propio nombre indica, sólo señalaba una probabilidad… ¡que no se ha cumplido! Aunque os aviso que la cosa está animándose. Desde anoche mis contracciones ya son ligeramente dolorosas. Y digo ligeramente porque preveo que serán mucho, mucho más fuertes. De momento andamos cronometrándolas para que, cuando se repitan cada 5-7 minutos, salgamos pitando para el hospital. ¿Será hoy, mañana…? ¿O cesarán las contracciones y tendremos que seguir esperando? Ay, ¡esto es un sinvivir!
