Un mes después
Ea, pues ya tengo un mes. ¡Qué grande soy y qué rápido ha pasado! Y eso a pesar de lo monótonos que son los días de un recién nacido como yo: comer, echar el aire, cambiar el pañal y dormir. Una vez detrás de otra, a veces con fases del ciclo bastante dificultosas, todo hay que decirlo. Bueno, y llorar. Y llorar un poco más… Con lo bendito que yo era la primera semana, que no se me oía. Aunque bueno, ahora si estoy en brazos, tampoco mucho. Pero prueba a dejarme y verás, jeje, en menudo elemento me he convertido. Mi mamá dice que se va a sacar un molde de sus extremidades superiores a ver si la dejo aunque sea un ratico. Ella, mientras me tiene, al menos se puede dedicar a buscar soluciones a este “problemilla” en internet, pero está claro que cada bebé somos un mundo y no hay una receta mágica para todos. Así que, paciencia, eso es lo que yo les recomiendo. También se dedica a otras cosas más tontas, como calcular los pañales que gasto. En mis tres primeras semanas en casa gasté 8 paquetes de 27 de la talla 1 (¡ahora ya uso la 2!), lo cual hace un total de 216 pañales, una media de 10,2 al día y muchos euros. ¡Qué me decís! Hala, y ahora otra foto. Ese modelito lo llevé al salir del hospital. Entonces me sobraba por todos sitios y ahora casi que lo reviento. Lo dicho, ¡estoy hecho un tiaco!
