De tormentas y pediatras
Madre mía, qué de agua está cayendo estos días. Ayer además caían del cielo pelotillas de hielo, tantas que algunos tejados se pusieron hasta blancos. Y unos rayos, y unos truenos… uf, que susto. Aunque desde la ventana de casa y en compañía de mamá la verdad es que todo se ve con más tranquilidad. Ay, mamá. Estos días ando un poco madrero, sobre todo desde que el miércoles me pusieron cinco vacunas en tres pinchazos diferentes. Sí, sí, ¡¡¡tres pinchazos!!! Porque es por mi bien, que si no le iban a dar por ahí a las vacunas. Vamos, menuda salvajada, mis pobres muslos. Y eso que yo los tengo fornidos! Lo malo es que dentro de dos meses, otra vez. Y dentro de cuatro, otra! Menos mal que por lo demás ando perfecto. En dos días me han visto dos pediatras en sendas revisiones, una pública y otra privada, y los dos coinciden en que estoy muy sano y muy grandote. Ya peso (sin ropa ni pañal) 5.680 gramos y mido 58,5 cm. El doctor privado puso además en su informe que tengo un “excelente contacto social”, que en términos más llanos significa… que estoy muy espabilado! Se quedó muy sorprendido de cómo sigo las conversaciones de los mayores y cómo me fijo en las cosas. La verdad es que sólo estoy quietecito cuando duermo (y a veces ni entonces). El resto del tiempo me lo paso descubriendo el mundo. Os dejo otro vídeo para que me veáis así, en movimiento.
