Setenta y tres
Esos son los días que cumplo hoy. Es que a mi mamá le gusta contar cosas, ya lo visteis con lo de los pañales. Es como el Conde Draco de Barrio Sésamo. Esos eran los dibujos que mis papás veían. Yo ahora veo muchos Baby Einstein, y Pocoyó, y la Casa de Mickey Mouse, aunque cuando veo al Pato Donald me pongo a llorar. Bueno, la verdad es que me engancho casi con cualquier cosa, y no necesariamente con dibujos animados. Lo mismo me embeleso con Gran Hermano que con Matías Prats. Pero no penséis que mis papás me dejan ahí delante de la tele y hala. Más que nada porque tampoco aguanto mucho. Y es que, en general todos mis ciclos son muy cortos: el de comer, el dormir, el estar entretenido… El que peor llevamos, evidentemente, es el de dormir. Cada noche me despierto dos o tres veces para comer. Mamá ha leído que estos despertares son buenos para mi supervivencia, y que los bebés tenemos estos patrones de sueño que nos permiten despertarnos en respuesta a circunstancias que afectan a nuestro bienestar. Que está muy bien, pero menudo rollo! Con lo bien que debe sentar dormir ocho o nueve horas seguidas… Como un día hizo mi tito Alfonso, que se durmió precisamente después de un episodio de Barrio Sésamo (a eso de las 18:15) y no se despertó hasta el día siguiente para ir al cole! Ay, para eso aún queda mucho…
Bueno, y ahora la foto, que no os libráis. Aquí haciendo el robot. Lo clavo, eh?
