Positivooooo!!!
Pues seguimos con las efemérides. Porque el 18 de noviembre del año pasado fue el día en que la vida de mis papás comenzó a cambiar para siempre. Hace hoy justo un año. Era domingo, y venían de pasar un fin de semana en Salamanca donde aparte de empaparse de monumentos, pasaron más frío que cazando pingüinos en calzoncillos, bueno, en mi caso sería en pañal. Si es que a quién se le ocurre ir allí en pleno noviembre!!!? Aunque dicen que la visita mereció la pena porque por lo visto es una cuidad muy bonita. Fría, pero bonita. El caso es que mamá ya llevaba unos días de retraso, sería esta vez la buena? Cada vez que pasaban delante de una farmacia les entraba la tentación de comprar un test de embarazo, pero pensaron que lo mejor sería llegar a casa para hacérselo. Como mamá es muy precavida, y por eso vale por dos, ya tenía uno preparado. Así que después de casi seis horas de viaje, con parada para comer en Aranjuez con mis titos Lola y Antonio, y tras una gran cantidad de líquidos ingeridos para asegurarse, mamá hizo pis en el palito. Hay que ver qué cosa tan simple, y qué poco higiénica por otra parte, y qué alegría que puede proporcionar. Esa noche, a pesar de que al día siguiente era lunes y había que trabajar, fue la más feliz de sus vidas porque, por primera vez, éramos tres. Eramos una familia.
