Leo y Luca en nunca jamás

Deberes

por Se el 18 de diciembre de 2008 en La vida de Leo

Increíble. Todavía no he cumplido los cinco meses y mi mamá ya me ha puesto deberes. Es que tantos días encerrados en casa por culpa del mal tiempo hay que ocuparlos en algo, y a ella no se le ha ocurrido otra cosa mejor. La que me espera cuando vaya al cole, uf. Pues nada, que me ha dicho que tengo que hacer una lista de las diez cosas que más me gustan. Y yo, como soy muy obediente, la he hecho. Me ha costado un poquito, pero al final he logrado decidirme. Os pongo el resultado, van numeradas pero no por orden de importancia (como los diez mandamientos, je, je, je).

1. Chuparlo todo. Y cuando digo todo, es TODO. No importa tamaño, textura, color o forma, lo que cae en mis manos tiene siempre el mismo destino: mi boca. Desde un calcetín hasta el mando de la tele, pasando por mis juguetes o el móvil de mamá. A veces me emociono y de chupar paso directamente a morder, que parezco un agüelillo ahí con las encías nada más…

2. Mirar el armario de la habitación de mis padres. Cuando estoy tumbado en la cama y abren la puerta… ¡tachán! ¡Qué de cosas hay ahí dentro! Mi mamá dice que el día que me porte muy pero que muy bien, como premio, me va a llevar a ver los armarios que hay en la casa de mi abuelo. Dice que es el paraíso de los chismes y que me va a tener entretenido horas.

3. Las marionetas del Baby Einstein. ¡¡¡ ME CHIFLAN !!! Me echo unas risas con ellas… sobre todo con una que sale en el Baby Santa comiéndose una galleta de jengibre, ja, ja, ja, ¡me parto! Bueno, y también cuando suena la musiquilla de Disney al empezar cada DVD o cuando sale el gusanillo y el nene de los pelos de pincho del principio, me cambia la cara. De estar todo serio en mi hamaquita se me pone una sonrisa de oreja a oreja. Ay, qué haríamos nosotros sin mi Baby Einstein…

4. Quitarme los pantalones. Eso ya lo comenté en otro post, cuando me pongo muy chinche, a la alfombra y pantalones fuera. Lo malo es que no es tiempo de estar sin mucha ropa, aunque mi mamá me pone justo delante un calefactor para que no me dé frío. Cada vez que lo enchufa dice: ay que ver con el niño, verás este mes la sevillana. Y yo pienso, uy, una señora de Sevilla que va a venir la jodía a ponerme los pantalones, ¿será posible?

5. La calle. De día o de noche, haga frío o calor, lo mío es estar de puertas para afuera. Debe ser por mi afán descubridor, o porque me gusta el jaleillo, el caso es que casi nunca lloro si estoy en la calle. Me gusta ver pasar los coches, el autobús de la Graells, la gente, mirar los árboles y las luces si es de noche. También aprovecho para subir mi ego, porque la gente cuando me ve en mi carrito se asoma y siempre me dicen lo guapo que soy. ¡Pues claro!

6. Hacer ruidos con la boca. Cada día aprendo uno nuevo y es que estoy ejercitando mis cuerdas vocales para cuando aprenda hablar, que por el bien de todos nosotros, espero que sea cuanto antes. Mis oooooohs y aaaaaahs ya han quedado atrás. Ahora chillo, chillo para “adentro”, doy como besos y hasta hago pedorretas. Uy, eso me encanta, me pongo de babas hasta arriba.

7. La cortina del salón. La agarro, la miro, le doy vueltas… y así puedo tirarme un buen rato mientras chillo de lo contento que me pongo. Tanto juguete para desarrollar la psicomotricidad, para estimular mis sentidos y al final… ¡me entretengo con una cortina!

8.  Jugar. Pero solo… ¡no! A mí lo que me gusta en realidad es que jueguen conmigo, me da igual cómo. Mi papá lo hace tirándome por los aires o haciéndome pedorretas en la barriga. Mi mamá con mis otros juguetes o cantándome. Y si alguna vez me quedo solito yo juego a quitarme los calcetines (¡que ya descubrí mis pies! ) o a darme la vuelta, que ya le he cogido el truquillo. El único problema es que cuando estoy boca abajo me pongo a llorar porque yo, que soy un inconformista, siempre quiero más, y empiezo a impulsarme con las piernas intentando gatear. Y como no lo consigo, pues me desespero. Mis papás me dicen que aún soy muy pequeño, y yo estoy por darles la razón porque no hay manera de avanzar.

9. La risa forzada de papá. Cuando mamá quiere hacerme fotos, o sea, toooooodo el tiempo, siempre llama a papá para que me haga reír. Y lo consigue con una risa escandalosa que a mí me hace mucha gracia. Formamos un buen equipo los tres.

10. La teti de mamá. Yo, que soy muy listo, enseguida reconozco cuando es la hora de comer y en cuanto mamá me pone el babero y me coloca “en posición”…¡ me entra la risilla nerviosa y me tiro a ella como loco! Y por la noche, cuando me despierto y lloro porque quiero volver a dormirme, mamá me da de mamar y caigo otra vez como un bendito…hasta dos horas después que vuelvo a despertarme, je, je, je.

Bueno, pues he acabado la lista de gustos que, como los mandamientos, también se puede resumir en dos: estarás con tus papis y ellos te harán feliz.

Os había dejado un vídeo, pero como no se ve paso al plan B, una foto. Esta es de una tarde de esas de mucho frío y agua que estuvimos encerrados en casa. Mi papá hizo palomitas, pero a mí no me dejan comer porque soy muy pequeño. Así que yo me dije, a algo habrá que hincarle el diente, ¿no? Pues al bol mismamente…

Palomitas

¡Ya se ve el vídeo!

Un comentario

...dijo toña el 19 de 12 de 2008

hola Leo!!! ya veo que ya estás echo un toro!!! yo ya creo q sé de donde viene lo de q te quiten los pantalones…será pq de mayor quieres ser stripper???pues buena eleccion: trabajaras pocas horas, te pagaran mucho, tú único deber será estar buenorro y encima siempre estarás rodeado de mujeres!!!si es que los chiquillos de hoy dia vais por delante. Y que baraticos le van a salir tus estudios a tus padres!!! un besazo primor

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