Mi primera papilla
Como ya os puse en un post anterior, ya iba tocando introducir nuevos alimentos en mi dieta. Había que empezar sólo con unos cuantos cereales, que encima son sin gluten, pero oye, algo es algo. Estad vosotros cinco meses comiendo lo mismo y que os den un trocito de pan, ya veréis como os resulta el más exquisito manjar. Así que nada, el viernes mi mamá se fue a la farmacia y lo compró todo: la leche, los cereales y hasta una cuchara de silicona para no hacerme daño en mis encías melladas. Por la noche todo preparado, papá con la cámara, yo sentado en mi hamaquita y mamá con la papilla que viene para el salón cuando al dejarla en la mesa para ponerme mi babero especial de Navidad… hala, ¡enterita se le cayó! Ella se puso a reír y mi papá, que se tiró todo el día diciéndome que me iban a dar mi comidica nueva, se quedó todo chafado porque mamá dijo que eso era una señal de que ese día no era el indicado para empezar con la papilla. Mirad el desastre que se formó:
Pero ayer por la noche ya no había excusa, y ya con menos prisas, ¡por fin probé la papilla! ¿Y sabéis que? ¡Que me gustó un montón! Apenas puse caras raras, ni lloré, ni hice pedorretas (dice mi mamá que así salpica papilla hasta las paredes, je, je, algún día lo probaré), ni nada de nada. La única dificultad que tuvimos fue porque no puedo parar de meterme las manos en la boca y claro, me puse perdido. Pero poquito a poco me comí la mitad de lo que mamá había preparado (Nota para mamá: un poquito espesa, ¿eh? A ver si la siguiente la haces más líquida…). Total, que me porté como un niño grande y mis papás tan contentos conmigo. Luego, claro está, me enganché a mi teti antes de dormir, eso es sagrado. Aunque más que nada fue porque la masa esa en mi estómago me dio una sed… Pero esperad que aún queda lo mejor: ¡¡¡he dormido toda la noche del tirón!!! Mamá está que no se lo cree, pero sí, esos cereales han obrado el milagro. Así que esta noche, más. Y para todos vosotros, el vídeo de mi primera vez… ¡con la papilla!
