Primer día de guarde
Irremediablemente, llegó. Hoy, 19 de enero, a mis cinco meses, tres semanas y seis días, he ido al cole por primera vez. Uf, no me queda nada hasta que con veintitantos acabe la universidad… Nunca antes había estado separado de mamá más de una hora, así que podréis suponer que no ha sido nada fácil para ninguno de los dos.
Este soy yo todo serio (intuía dónde íbamos…) con mi traje de faena.
Yo que ya estaba acostumbrado a mi rutina diaria, mis baby einstein, mi ratito de juego, mi sueñecillo en brazos de mamá, mi paseo… y ahora, ¡zas! a empezar de nuevo en un lugar diferente y rodeado de desconocidos. Chungo, ¿eh? Tanto que he llorado, apenas he dormido (y para colmo una niña me ha despertado cuando al fin había conseguido cerrar los ojos) y he hecho el borriquillo un rato. Pero no me han entendido. En realidad estaba mostrando mi carácter para que los demás niños sepan que yo soy un tío con mucho genio y que conmigo no hay que meterse. Que parece un sitio muy tranquilo lleno de enanitos inocentes de caritas angelicales, pero de eso, nada de nada. En el fondo es una jungla en la que hay que sobrevivir a dame ese juguete que lo quiero yo, quítate de esa silla que es mía o a ver qué tan rico sabes… ¡bocado! Así que ya lo he dejado claro. Y hay que hacerlo el primer día, hombre, que si no luego te toman por el pito del sereno. Comer he comido muy bien. El menú de hoy era pollo con verduras, ¡mi primera experiencia con la carne! Y hasta he bebido agua en el biberón, que yo en casa ni verlo. Algo bueno tendrá que tener este día, ¿no? A la salida, toda una comitiva esperándome: mamá, papá, el abuelo y Tere (que será una de mis “recogedoras” oficiales). Mamá esperaba que le regalara una gran sonrisa, pero con el sueño que tenía mi cara era de pocos amigos. Al llegar a casa no podía más y me he dormido en brazos de mamá. Y fijaros si estaba cansado que luego me ha dejado en el sofá y he seguido durmiendo un buen rato más. En total… ¡casi tres horas y media! Vamos, que ni de noche duermo tanto. Pero tenéis que perdonarme, estaba A-G-O-T-A-D-O. Y ahora sí, tras descansar y reponer fuerzas con la teti de mami…¡una sonrisa!
Y mañana… Dios dirá.
