De mayores
¡Pero qué es esto! ¿Ayer era un bebé y hoy ya soy un niño grande o qué? Jo, pues menudo estirón he debido dar de golpe porque si no no me explico que al mismo tiempo mis papás me hayan pasado a una nueva silla de coche y a una silleta de niños mayores. Sí, sí, mi portabebé, mi huevito… ¡ha pasado a la historia!
La verdad es que últimamente iba un poquito justo en él, los pies casi se me salían y además con esto del (odioso) invierno llevo tanta ropa que no podía ni moverme ahí dentro. Era un paquete. Así que el cambio era cuestión de muy poco tiempo.
La silla nueva para el coche es muy chula, y lo más importante, es la más segura del mercado. Aunque, sinceramente, esperamos no tener que comprobar nunca esa eficacia. A partir de ahora ya podré ir en el sentido de la marcha, que eso de ir al revés marea un poquito, y mis papás podrán ponerme un DVD portátil (¿adivináis con qué?) para hacer más amenos los viajes… si es que algún día se deciden a salir de la provincia de Jaén, claro. Bueeeeeeno, mea culpa. La verdad es que mi comportamiento en los trayectos de más de 20 kilómetros no ha ayudado demasiado. El color rojo ha adquirido un nuevo significado gracias al tono de mi cara cuando me emberrincho en el coche. Ya lo sabéis, es que a veces soy un poco borriquillo, pero sólo un poco, ¿eh? Y es que tenemos tantos viajes pendientes… Hay que ir a Algeciras, de donde es papá, y a ver a mi tita Lola a Madrid. Y aún más lejos, a Barcelona a visitar a Alfonso (¡de alguna forma tendré que agradecerle su dedicación a este blog!). Papá también quiere llevarme a Jerez a ver las motos (¡te buscaré Ainhoa!) y mamá a IKEA donde dice que hay muchas cositas para mí (papá, puedes quedarte en casa). Me esperan la sierra, la playa, el zoo e incluso algún día… ¡hasta Eurodisney!
Uf, apenas la he estrenado y mi silla ya ha hecho miles de kilómetros…

