Leches
Os acordáis de mi problemilla con los gases? Si, hombre, cuando era pequeño, que no me dejaban vivir. Pues esos mismos. Se suponía que conforme fuera creciendo desaparecerían y, aunque la verdad es que ni mucho menos son como al principio, aún andan dando un poquito por saco. Ya veis, que no hable de ellos no significa que hayan desaparecido. Mamá dice que a los adultos les pasa igual con los suyos. Con sus problemas, digo. Bueno, también con sus gases, jijiji.
El caso es que desde que por circunstancias totalmente ajenas a mi voluntad dejé la teti de mamá, he probado varias marcas de leche artificial, concretamente cinco. Vamos, que podría ganarme la vida de catador de leches. El caso es que debo ser de paladar poco exigente porque yo me he adaptado a todas a la perfección. Pero mi aparato digestivo no tanto. Mi Doc privado le ha dicho a mis papás que puede que sea intolerante a la lactosa. Una faena, vamos.
Así que hemos empezado con leche sin eso-que-acaba-en-osa y si mejoro, poco a poco, iremos introduciendo otra con bajo contenido en eso-que-sigue-acabando-en-osa. Esperemos que consiga tolerarla porque no quiero ni pensar en la de cosas que me quedaría sin probar: los petit-suises, los quesitos, los batidos de fresa, los colacaos, las tostadas de mantequilla, los espaguetis carbonara… los helados!!!…
Aparato digestivo mío, esto es una amenaza directa: o toleras la lactosa o… o… o… atente a las consecuencias!!! Qué puedo llegar a tener muy mala… leche!!!









