Shopping day
Hoy, aprovechando que es sábado y no hay guarde, hemos estado de compras. Bueno, especifico. Mamá ha estado de compras y papá y yo hemos paseado mientras la esperábamos. Por lo visto esa es la misión del sexo masculino cuando se va de tiendas, además de hacer de percha de las prendas que ellas se van a probar y de las bolsas cuando por fin se deciden a llevarse alguna. Es lo que dice papá, así que yo ya he tomado nota. Aunque mamá dice que no le haga caso, que eso era antes porque ahora ya no compra para ella. Todo, todito es para mí. Me ha comprado ropita para la primavera, una almohada para cuando voy en el coche y unas pegatinas que no tengo ni idea para qué son. Dice que ya lo veré y entonces podré contároslo.
Después hemos ido a comer. ¿Os podéis creer que, salvo en la guarde, es la primera vez que como fuera de casa? Lo sé, ya les vale a mis padres, con lo bien que me he portado yo… Me he comido mi potito sentado en mi silleta, he jugado con un catálogo de Imaginarium y con un vaso de plástico de Mahou. Vacío, claro está, ya tendré tiempo de llenarlo de esa cervecita fresquita que tanto os gusta a los mayores.
Ha hecho un día muy bueno, la primavera ya está cerca y se nota. Yo incluso he pasado un poco de calor porque mi mamá me ha puesto un body de manga larga debajo de mi camisa de niño grande. Y como la única ropa que sé quitarme yo solito son los calcetines, no lo he dudado y en el coche me he quedado con los pies al aire. Ay, qué gustirrinín. Verás cuando llegue el verano y ande (que para entonces andaré, prometido) en pañal todo el día. Mamá, el seminudismo es lo mejor, ¡así que no me compres tanta ropa!

