Mi papá
Mi papá es grande y fuerte.
Tiene un poquito de barba, pero sólo porque mamá dice que así está más guapo.
Le gusta cocinar. Hace unas croquetas muy ricas, aunque yo hasta que tenga 11 meses no las podré probar. Eso dice mi Doc. Pero sí que me como la frutita que me prepara cada día.
Juega mucho conmigo y siempre me hace reír, sobre todo cuando mamá me lleva en brazos mientras subimos las escaleras de casa y él me persigue.
No es muy deportista. Bueno, practica el “tumbing”, pero eso no cuenta. Además los deportes que más le gustan son los de motor, por eso de la empatía, así tampoco se cansa mucho viéndolos por televisión. Quiere que de mayor sea piloto de motos y corra tan rápido como Valentino Rossi, que él será mi manager. Pero mamá dice que ni se nos ocurra, que eso de ponerme a más de 3oo ni loco. Ella prefiere que sea como Rafa Nadal, con un brazo capaz de tumbar a un gigante.
Sabe llevar barcos, porque antes era marino. Ha llevado hasta una fragata él solito. Mi papá ha surcado el Mediterráneo, y el Atlántico hasta el Mar del Norte. Pero ahora no navega. Y lo echa de menos. Es que donde vivimos no hay mucha agua. Sólo olivos y más olivos. Un mar, pero de olivos.
Hoy, San (Jo)Sé, también es el santo de mamá (¡felicidades mami!). Ella me ha contado que tal día como hoy pero de hace siete años, unos meses después de conocerse, papá le regaló una tarjeta en la que le decía lo siguiente:
“Felicidades y espero que algún día me felicites tú a mí un 19 de marzo,
y no por llamarme Pepe precisamente”
Ya ves papá, tu deseo se ha cumplido.
Yo de mayor quiero ser como él, sobre todo para encontrar una mujer tan estupenda como mamá y tener un bebé tan genial como yo
Feliz día del padre, PAPÁ.
Te quiere, Leo.

