Independence day
Mi independencia se acerca. Se percibe, está en el aire. Ya queda menos para irme de casa por mi propio pie llevándo conmigo los tupperwares llenos de rica comida casera a mi piso de estudiantes… Bueno, quedan mínimo dieciocho años pero por algo se empieza, ¿no? Que ya lo dijo el poeta, caminante no hay camino, se hace camino al andar. Y en todos los caminos siempre hay un primer paso. En mi caso este hito tiene fecha para el recuerdo: 21 de marzo de 2.009. Ha sido el primero y de momento… ¡el único!
Mis papás me han comprado un artilugio motorizado que facilita el desplazamiento, vamos, lo que comúnmente viene a llamarse un tacatá. En realidad lo de motorizado es un decir porque aunque es un avión el chisme este ni con queroseno, ni con gasoil ni con ningún combustible fósil se mueve. Es más en plan coche de los Picapiedra, tú sacas los piececitos y, hala, a circular.
Eso sí, tiene un cuadro de mandos que para sí lo quisieran un Airbus o un Boeing. Unas luces, unos botones, unas ruedecitas… ¡qué de cosas! Claro, así es normal que yo me distraiga y cada vez que mis papis me colocan en mi asiento de piloto me dedique a jugar en lugar de a andar. La verdad es que todavía tengo que cogerle el truquillo pero estoy seguro que cuando lo haga… ¡no habrá pasillo que se me resista!
