Leo y Luca en nunca jamás

marzo de 2009

Shopping day

14 de marzo de 2009 en La vida de Leo

Hoy, aprovechando que es sábado y no hay guarde, hemos estado de compras. Bueno, especifico. Mamá ha estado de compras y papá y yo hemos paseado mientras la esperábamos. Por lo visto esa es la misión del sexo masculino cuando se va de tiendas, además de hacer de percha de las prendas que ellas se van a probar y de las bolsas cuando por fin se deciden a llevarse alguna. Es lo que dice papá, así que yo ya he tomado nota. Aunque mamá dice que no le haga caso, que eso era antes porque ahora ya no compra para ella. Todo, todito es para mí. Me ha comprado ropita para la primavera, una almohada para cuando voy en el coche y unas pegatinas que no tengo ni idea para qué son. Dice que ya lo veré y entonces podré contároslo.

Después hemos ido a comer. ¿Os podéis creer que, salvo en la guarde, es la primera vez que como fuera de casa? Lo sé, ya les vale a mis padres, con lo bien que me he portado yo… Me he comido mi potito sentado en mi silleta, he jugado con un catálogo de Imaginarium y con un vaso de plástico de Mahou. Vacío, claro está, ya tendré tiempo de llenarlo de esa cervecita fresquita que tanto os gusta a los mayores.

Ha hecho un día muy bueno, la primavera ya está cerca y se nota. Yo incluso he pasado un poco de calor porque mi mamá me ha puesto un body de manga larga debajo de mi camisa de niño grande. Y como la única ropa que sé quitarme yo solito son los calcetines, no lo he dudado y en el coche me he quedado con los pies al aire. Ay, qué gustirrinín. Verás cuando llegue el verano y ande (que para entonces andaré, prometido) en pañal todo el día. Mamá, el seminudismo es lo mejor, ¡así que no me compres tanta ropa!

Shoppig day

Leo y amigos

12 de marzo de 2009 en La vida de Leo

Se llama Pocoyó. Es un niño con un gorro azul que vive en un mundo de color blanco. Pero no está solo. Le acompañan sus amigos: Eli, Pato, Lula, Pajaroto y ahora… ¡yo!

Los Reyes Magos me trajeron unas figuritas de goma para el baño de estos dibujos. Al principio no les hacía mucho caso, pero ahora mamá los ha rescatado del fondo de mi cesto de juguetes y cuando me los da me paso un buen rato jugando con ellos. En mi caso ya sabéis lo que significa jugar: metérmelos en la boca. Qué queréis, estoy en esa fase. Aún queda mucho para que los coja y me invente sobre la marcha un capítulo yo solito:

  • Voz en off: ¿A quién vemos ahí? ¡Son Pocoyó y sus amigos! ¿Qué estarán tramando esta vez? Hola chicos, os veo muy ocupados, ¿estáis preparando algo?
  • Pocoyó: Fiestaaaa (y yo agito los muñequitos como si estuvieran muy contentos).
  • Voz en off: Parece muy divertido, ¿es una fiesta de cumpleaños?
  • Pocoyó: Cumpleaños, Eliiii (y yo hago como que Eli sonríe orgullosa).
  • Voz en off: ¡Los chicos están preparando una fiesta para Eli! ¿Tenéis globos, y pastel, y refrescos?
  • Pocoyó: Pato y Pocoyo hacen pasteeeel (y yo hago como que Pato y Pocoyó cocinan).

No. Definitivamente han de pasar un par de añitos por lo menos para idear juegos y diálogos tan elaborados. Así que yo a lo mío, a metérmelos en la boca y chuparlos todo lo que pueda. Espero que no sean tóxicos…

Leo & Friends

Bidente

10 de marzo de 2009 en La vida de Leo

Seguro que más de uno os estaréis llevando las manos a la cabeza, hay que ver este bebé, ¿es que no sabe ortografía? Como comprenderéis a mi corta edad no mucha, pero para eso están los correctores on line. Internet es maravilloso.

Pues no, no soy vidente con “v” de Valladolid. Ya me gustaría a mí poder adivinar el futuro para predecir los números de la lotería, por ejemplo. Pero sí soy bidente, con “b” de Barcelona, o lo que es lo mismo…¡tengo dos dientes! Mis papás no se lo podían creer, aunque a tenor de lo mal que lo pasé hace una semana no era de extrañar que mi boca estuviera trabajando a tope. Me explico por si no ha quedado claro: ¡que me han salido dos dientes de golpe! Ahí, con autoridad, para qué hacer las cosas a medias, yo si las hago las hago como Dios manda. Que hay que echar dos dientes, pues se echan, no hay dolor. Bueno, un poquito sí, que vosotros los adultos porque no os acordáis que si no… menudo trauma de por vida tendríais.

Mi mamá estuvo media tarde intentando tomar una foto a los dos nuevos inquilinos de mi boca, incluso sacó una linterna para alumbrarlos bien. Sobra decir que fue un fracaso total. Pero oye, qué divertido eso de la luz moviéndose por toda la habitación.

Fotos a mi, ja!

Y aunque no venga a cuento, hoy me siento generoso y os voy a dejar de propina otra foto para que admiréis mi cada día más bello perfil.

Bidente

Pies, ¿para qué os quiero?

08 de marzo de 2009 en La vida de Leo

Tradicionalmente el ser humano ha usado los pies para desplazarse de un lugar a otro. Es lo suyo, para eso están. Hay además quien pinta con ellos, mide distancias (eso lo hacen los anglosajones, que siempre van al revés de todo el mundo) y una vez hasta vi un DJ en la tele que pinchaba sus discos con los pies (el pobre no tenía manos…). Pero como yo aún no puedo usarlos para caminar, correr o saltar porque son demasiado pequeños para soportar el peso de mi rollizo cuerpecito, he decidido darles otro uso.

Me como mi pie

Efectivamente, me los como. Gracias a mi asombrosa flexibilidad soy capaz de llevármelos a la boca donde los chupo y los mordisqueo a placer. Es muy divertido y además, como siempre están ahí… No son como otros juguetes, que a veces no están a mi alcance. Ellos no. Mis pies me acompañan allá donde voy. Son muy fieles. Mamá dice que aproveche ahora que puedo porque por lo visto conforme te haces mayor ya no eres tan flexible y a veces tocarse la punta de los pies (sin doblar las rodillas) se convierte en un reto difícil de superar para muchos.

Y gracias a eso, a que los bebés estamos hechos “de goma”, ayer superé sin traumas mi primera caída libre desde la cama. Menudo porrazo. Y es que ya se veía venir. Con lo que a mi me gusta rodar como una croqueta era sólo cuestión de tiempo. Mamá me había puesto su almohada de parapeto, pero yo superé el obstáculo y pum, ¡al suelo!

Mamá, papá, no me volváis a dejar solo nunca más, ¿me oís? ¡A ver si me voy a tener que poner serio!

Tira cómica

07 de marzo de 2009 en La vida de Leo

Tira cómica

Sesión golfa

05 de marzo de 2009 en La vida de Leo

Como ya sabéis ando un poco pachuchillo estos días. Dientes y mocos. Mocos y dientes. A veces además tos. Una combinación explosiva que hace de mis noches un autentico suplicio. El chupe me calma, pero si me lo pongo no puedo respirar por la boca. Y si no me lo pongo, no me calmo. Así que ahí la tenemos, la pescadilla que se muerde la cola. El resultado, que luego me paso la mitad del día muerto de sueño. El martes, para colmo de males, me desperté antes de lo habitual de mi siesta vespertina y a última hora de la tarde ya no podía más con mi pequeño cuerpecito. Mamá me acunó en sus brazos y caí rendido durante un buen rato. Me desperté sólo media hora antes de la que habitualmente me voy a la cama, fresco como una lechuga. Fresquísimo. Me tomé mi papilla y ahí fue cuando resucité. Con el estómago lleno y descansado no había quién me parara. Jugué con mama. Papá se acostó. Jugué un ratito más. Pero me cansé de jugar. Así que mamá fue a buscar su ordenador y yo, en pijama, en su cama y a las diez y pico de la noche, hora golfa para un tierno bebé como yo, me puse a ver Baby Beethoven. Jo, ¡qué gustazo!

Nota: el vídeo tiene poca luz porque el dormitorio estaba perfectamente ambientado…

Mis derechos

02 de marzo de 2009 en La vida de Leo

Ahora que ya soy un bebé de siete meses siete, un bebé adulto prácticamente, he empezado a preocuparme por temas profundos y serios. Crecer es lo que tiene, cambian tus gustos, tus inquietudes, tu forma de ver la vida… En fin, que me pongo filosófico. Resulta que el otro día interneteando llegué a la página de UNICEF y descubrí que este año se conmemora el 20 aniversario de la Convención de los Derechos del Niño.

Yo no lo sabía, ¡pero tengo mis derechos! Así que me esmeraré en aprendérmelos para poder defenderlos, aunque afortunadamente los míos no esten para nada amenazados… Sin embargo, sé que hay millones de niños en el mundo que no tienen tanta suerte como yo.

Ojalá todos ellos también los conocieran y tuvieran la fuerza y la voz suficiente para gritarlos a los cuatro vientos.

Y lo que es más importante, ojalá los adultos los difundieran y los hicieran respetar SIEMPRE.

Os invito a que conozcáis todos los derechos aquí y a que se los hagáis llegar a cualquier niño que conozcáis.

E ilustrando un post serio, una foto ídem.

Tengo derechos

Carnaval

01 de marzo de 2009 en La vida de Leo

Seguramente estos últimos días este sea el título más recurrente en muchos de los blogs del ciberespacio. Y el mío, mi blog, evidentemente no iba a ser menos. Había esperado a que pasara el sábado de piñata para hacer la crónica, ya que donde yo vivo se hace una cabalgata a lo grande y me iba a disfrazar también, así colgaría el reportaje completo. Pero la fiebre se cruzó en mi camino.

Maldita fiebre.

Maldito diente.

Malditos mocos.

Sí, ya sé que soy demasiado pequeño para andar maldiciendo, pero es que se me ha juntado todo, estoy muy malito y necesito desahogarme.

Bueno, a lo que iba. El domingo, primer día de carnaval, mis papás me colocaron un disfraz de pollo que me iba que ni pintado. Amarillo pollo era, nunca mejor dicho.

Pollo

El lunes, día del carnaval infantil, mamá y yo nos disfrazamos con todos mis compis de la guarde. Los peques íbamos de fichas de parchís y las mamis de cubilete. Los papás, no les quedó otra: de trípode. A nosotros nos tocó el color verde. Hicimos un pasacalles con los niños de los colegios y me lo pasé muy bien.

Ficha parchís

Y el martes, fiesta local en mi pueblo, me vestí de mariquita, ita, ita.

Mariquita

Ayer me iba a disfrazar de pirata, pero como ya he comentado, me colgué el disfraz de enfermito y hasta ahora.

Ay, ¡que malo es estar malo!

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