Mis primeras notas
Aviso para navegantes: Todo aquel que piense que lo de la guarde es un caminito de rosas, todo juegos y diversión, canciones y algarabía, dejadme que os diga una cosa, estáis muy equivocados.
Bueno, la verdad es que yo también tendría que incluirme, porque hasta el pasado viernes no tenía ni la más remota idea de la transcendencia de mis actos dentro del susodicho centro. Y ni por asomo podía imaginar que me evaluasen. Sí, si, como os lo cuento: ¡me han puesto notas!
“Boletín informativo” lo llaman, pero vamos, eso es sólo un eufemismo porque no deja de ser una evaluación al fin y al cabo, no de las de “sobresaliente, notable y suficiente”, no de las de “progresa adecuadamente”, pero vamos, para el caso es lo mismo.
Así que ahí me tenéis, a punto de cumplir nueve meses y ya tengo que andarme con cuatro ojos porque a la más mínima me catean. Bueno, vale, quizás soy un poco exagerado. Pero es que me asusta un poco eso de suspender porque mis papás dicen que el niño que suspende porque no trabaja se queda sin juguetes, sin calle y sin chuches. Y si a mi me quitan eso… ¡me arrebatan la misma vida!
Menos mal que a pesar de no saber nada yo me he comportado como lo que soy, un bebé despierto y con ganas de aprender, y mis notas han sido muy buenas. Sólo hay un pero, los brazos, que son mi perdición. Aunque dice mi seño que poco a poco lo voy superando. Y mi mamá añade: “claro, allí, porque lo que es en casa bien que te aprovechas, bandido“. Ya veis, uno que es listo. Así que creo que en el fondo no tengo mucho por lo que preocuparme en el tema de los estudios.
En este trimestre seré mucho más aplicado y espero darles a mis papás la misma alegría que el día que recibí mis primeras notas. Las podéis ver aquí.
Gracias a todos los que os preocupasteis por mi salud. Parece que, como el tiempo, vamos mejorando. Ojalá que dure. Necesito un anticiclón en mi vida… Y para todos mis amigos que están enfermos… ¡ánimo!

