Oda a un gordito
Me llaman gordito
y no se por qué.
Si yo soy todo fibra,
¿acaso no lo veis?
Quizás sea por mis manos,
que parecen almohadillas.
Y la verdad es que no me extraña,
si es que me hincho de papilla.
Tal vez lo digan por mis muslos
todo un manjar, un jamón.
Pero no uno cualquiera no,
¡uno con denominación!
Aunque hay una prueba irrefutable,
y esa es mi barrigota.
Yo intento disimularla,
pero no hay manera, es una pelota.
Y luego están mis arrugas,
que me salen por todas partes.
Rubens ya lo supo apreciar,
un cuerpo así es puro arte.
Pero a mí no me importan estos comentarios,
porque soy un niño sano y risueño.
Y para que veáis que no tengo complejos,
aquí mis chichas os enseño.

