¡Extra, extra!
Voy directo al grano porque la noticia, el notición, así lo merece:
¡¡¡ YA GATEO !!!
Fue así, de repente. Me levanté una mañana y pensé qué podía hacer para que ese día fuera diferente y especial. Y me dije a mí mismo, ¿por qué no gateas? No debe de ser tan difícil cuando hay tantos bebés que lo hacen. Mamá decía que no era imprescindible que lo hiciera, que hay niños que se saltan este paso y directamente se ponen a andar. Pero yo, que ya sabéis soy de naturaleza curiosa, no quería dejar pasar la oportunidad de experimentar en qué consistía esa modalidad de desplazamiento ahora que tengo la edad para hacerlo. Porque no pretenderéis que me ponga con quince o veinte años, resultaría raro, ¿no?
De momento tengo un estilo bastante particular que sin duda iré perfeccionando con la práctica, no tanto de gato y sí más de Rambo en plan comando arrastrándose en un día de dura instrucción bajo los alambres de espino. Dice mi papá que ni en sus tiempos de marino lo hacía tan bien como yo. Por favor papá, qué esperabas.
La verdad es que el entrenamiento al que me someten mis papás es muy estricto. Me colocan mis juguetes favoritos, incluidos a ellos mismos, a una distancia prudencial y me los enseñan con cierto retintín en sus voces:
Leooooooo, mira lo que tengoooooooo, tu pocoyooooooo, ven a cogerlooooooo…
Pero qué crueles.
Lo que no se imaginan es que yo, como siempre, me tomaré la revancha y cuando sean abuelitos y no puedan moverse tan ágilmente les diré:
Papiiiiiiis, mirad lo que tengooooooo, vuestras pastillas para la tensiooooooon, venid a cogerlaaaaaaas…
Pero qué listo.
En fin, que otro gran hito de mis 9 meses 9 conseguido.
Nota 1: El siguiente vídeo es del primer o segundo día de gateo oficial, ahora lo hago mucho mejor.
Nota 2: Mi mamá dice que no os fijéis en las cortinas repicortas. Acababa de darle un ataque de limpieza y estaban recién lavadas. Encogieron.
