Natillas
Ya lo lleva diciendo el anuncio un montón de años:
Natillas (y aquí va la marca comercial)
Listas para tomar
Como me gustan
En el postre o al merendar
Mamá dice que no me fíe mucho de lo que muestra la publicidad, porque a veces es engañosa. Pero tantos años vendiendo un producto digo yo que por algo será. Además, la sonrisa surrealista de Ronaldinho en uno de los anuncios llevan a pensar que, o actúa muy bien o las susodichas natillas están muy buenas. Descarto lo primero.
Y como para poder opinar hay que probar, ahí que me planté yo. Dije, mamá, trae para acá un pack de esos que voy a hacer una cata. Y ponme el babero, que luego no quiero reproches. Supongo que os preguntaréis si llegue a alguna conclusión. Pues claro, qué pensabais, yo soy un bebé muy concluyente. Ahí va mi valoración sensorial del producto:
Color: 10
Brillo: 10
Aroma: 10
Textura: 10
Sabor: 15
Alimento de extraordinaria dulzura, ligero y cremoso al paladar, de suave aroma a vainilla y de atractivo sabor para los más pequeños.
No sé lo que opinará un catador profesional, pero lo que es a mí las natillas… ¡ME ENCANTAN! Fue amor a primera vista. Nada de caras raras, nada de escupir. Y es que están tan ricas, así fresquitas para merendar, que cualquiera le hace ascos. Ahora cada vez que veo a mamá acercarse con ellas en la mano me entra la risilla nerviosa. Ah, y no sólo con las tradicionales, que el mercado de las natillas también innova. ¿Habéis probado las de galleta? Uf, esas están de vicio. Y esperad que pueda hincarle el diente a las de chocolate blanco, je, je, je.
Qué le vamos a hacer, he salido golosillo. Todo el mundo me dice que físicamente soy igualito a papá, pero lo que es en temas de alimentación… ahá, ¡ahí mis genes son maternos!
Y así de feliz queda un niño después de merendar unas natillas. Mucho mejor que Ronaldinho, ¿no?

