Sayonara, Rambo
Creo que estoy confundiendo dos musculitos de ficción, pero es que como mis papás aún no me dejan ver pelis de acción o de guerra ando un poco liado con los personajes. Yo mi Baby Einstein, mi Pocoyó y mi Bunnytown, dulces dibujitos para educar mi personalidad audiovisual en la paz y la tolerancia. Veremos a ver cuánto me dura…
¿Os acordáis de este post en el que os anunciaba mis progresos con el gateo? Bueno, más que mis progresos eran mis comienzos. Pues justo han pasado dos meses desde que empecé a arrastrarme en plan comando, como Rambo en sus incursiones en la selva. Me ha costado, porque al final le cogí el gusto y el truco a eso de ir reptando, que llegaba rápida y fácilmente a los rincones más recónditos, pero por fin he conseguido levantar mi barrigota del suelo, desarrollar la fuerza necesaria y ponerme a cuatro patas para gatear como establecen los libros. Mamá está encantada porque:
1. Dice que así potencio una cosa rara que ella llama mi psicomotricidad fina y desarrollo mi cerebro aumentando el número de conexiones neuronales, la visión, la tactilidad, el equilibrio o la orientación. Qué lista es mi mami.
2. No ensucio tanta ropa, que el polvo es como Dios, aunque no lo veas está en todas partes, y de tanto arrastrarme ahí se iba pegando en mis camisetas y luego no había manera de quitarlo. Ahora me ensucio las manos y las rodillas y eso con un agüita rápidamente se va.
Pero eso no es todo. Cuando me canso de gatear, lo cual ocurre bastante a menudo, y encuentro un punto de apoyo más o menos estable allá que voy y me pongo de pie. Yyyyyyyyy, ando yo solito!!! Agarradido a un mueble, a una silla, al sofá, a lo que sea que me sirva me agarro y comienzo a desplazarme. De momento lo hago despacito, algo inseguro aún, pero es que entended que no es fácil para mí. Aunque más de un día he sorprendido a mis papás con esta destreza y me he plantado en cualquier sitio de la casa en un periquete. Cualquier día de estos les voy a dar un buen susto escondiéndome detrás de alguna puerta, jejeje.
Mensaje para mis papás: Queridos papás. Dos puntos. Ahora sí llegó el momento de blindar la casa a prueba de bebés. Enchufes, objetos decorativos, productos de limpieza, plantas… ya podéis ir poniendo todo fuera del alcance de mis aún rollizas manitas porque llegó el Destroyer.
Sayonara, Rambo.
Hello, Destroyer.
El vídeo es de andar por casa… nunca mejor dicho. Después de esta sesión de gateo me bañé y me puse así de guapo.

