El dedo índice
A lo largo de la historia hay muchos personajes que serán recordados por algún rasgo de su físico: Maradona y su mano, Van Gogh y su oreja, Aquiles y su talón, Cyrano y su nariz, el Jorobado y su joroba o la Gioconda y su sonrisa.
Mi físico destaca por muchas cosas como mis ojos (parece que ahora) marrones verdosos, mi generosa barriga o mi cabellera lisa y dorada. Pero si algún día la historia ha de escribir mi nombre, que seguro lo hará, probablemente sea por otra cosa: mi dedo índice, el que cocinó el huevo.
Ya lo comenté en el post anterior, mi dedo es mi mayor seña. Allá donde vaya voy con él extendido. Me sirve para apagar y encender luces, la tele, el dvd y cualquier clase de aparato eléctrico. Con él hago girar los juguetes que tienen bolas y anillas o araño la telaraña de mi parque (para irritación de mamá, que dice que el sonido le da escalofríos). Mi dedo índice se introduce en cualquier plato que quiera degustar, luego lo chupo y me relamo. No necesito cubiertos. Lo utilizo para rascarme la oreja cuando tengo sueño y, como no, para señalar.
Mi dedo índice y yo somos grandes amigos. Cuando sea un poquito más grande y vaya al cole no tendré miedo de levantar la mano si el profesor hace alguna pregunta, alzaré mi dedo índice y diré yo, yo sé la respuesta. Y cuando sea mayor todavía tal vez me dé por ser Guardia Civil, como dice mi tío Luis, y señalaré a los infractores de tráfico para después decirles, usted, pare aquí. O puede que sea descubridor, como Colón, aunque creo que ya queda poco por ser descubierto… Bueno, no problem, me iré a Marte. Descubriré el Universo yo solito. Ah no, ahora que he dicho lo del Universo, quizás pueda ser el Creador, quizás pueda ser Dios!!! ¿Por qué no? Él también extendió su dedo índice para crear a Adán, para trasmitirle la chispa de la vida. Aunque para chispa la del dedo de ET, con luz incorporada y todo, jo, ese si que estaba chulo. Pero digo yo, ¿cómo encendía y apagaba la luz si ésta estaba en el dedo que se usa para encender y apagar la luz? Ah, qué misterio.
Así que ya sabéis, si algún día veis una estatua, un cuadro, un anuncio o una peli de un personaje famoso por su dedo índice, no lo dudéis, seré yo.

