Guarderitis
La medicina no es lo mío.
Ni siquiera las series de médicos esas como Anatomía de Grey que tanto le gusta a mi mamá (aunque en mi opinión ahí de medicina se habla más bien poco). Yo en todo caso sería tipo House, irónico y muy listo, sólo que con mucho más encanto, eso no puedo evitarlo. En Bunnytown o Pocoyó no se habla de medicina, así que mi relación con la profesión es más bien escasa y se reduce a mis visitas pediátricas.
Todo el mundo dice que para ser un buen médico hay que estudiar mucho, pero no sólo en la Universidad no, hay que seguir formándose continuamente porque una de las cosas buenas de este mundo es que los avances científicos están a la orden del día. Aunque teniendo en cuenta los diagnósticos de mi pediatra cualquiera pensaría que se puede estudiar la carrera en dos días:
- Día 1, Lección 1: Causas de la enfermedad, primera parte: Los dientes.
- Día 2, Lección 2: Causas de la enfermedad, segunda parte: Los virus.
Y ya si quieres especializarte vas y te haces un máster:
- Día 3, Lección 3: Tratamiento de la enfermedad, parte única: El paracetamol.
En fin, que tendré que preguntarle a mi pediatra dónde estudió por si algún día me canso de pilotar motos o de meter goles y quiero labrarme un futuro en esto de la medicina.
A pesar de todo, yo, como niño inteligente que soy, he estado investigando sobre ciertos síntomas que yo mismo he padecido y padezco en la actualidad para identificar el origen de los mismos y así lograr un tratamiento eficaz que los reduzca o elimine. Los síntomas son los siguientes: estornudos, secreción nasal con tonalidades que van desde el verde hasta el transparente, dolor de cabeza, ojos llorosos, tos, dolor de cabeza y malestar general. Qué gracioso, pensaréis, esos son los síntomas del resfriado común. Ah, pues no, esos son los síntomas de lo que yo he venido a denominar la guarderitis.
La guarderitis es una enfermedad infecto-contagiosa del tracto respiratorio que se presenta en los menores de tres años que acuden a centros de educación infantil. En cuanto a su patología, tiene un origen viral que difícilmente puede ser concretado. Dentro de la variedad de posibles causas se encuentran el compartir chupetes, cubiertos, vasos o juguetes, el que tu compañero restriegue sus mocos contra ti, que te metan las manos en la boca, etc. No existe un tratamiento eficaz para esta enfermedad, tan sólo pasarla, aunque podemos aliviar los síntomas con unos desagradables lavados nasales con suero, con un poco de paracetamol camuflado o con torpedos de hierbas por el culete. Lo mejor es la prevención, y en esa línea se centrarán mis investigaciones este invierno porque sí, dos semanas después de comenzar mi curso escolar ya he cogido mi primera guarderitis seria.
Que sí, que así mis defensas trabajan, crecen y se multiplican como los panes y los peces, pero digo yo, ¿es que no hay otra manera? Jolín, que es que acabo de empezar y mira cómo estoy ya, que a este paso entre la celulosa de los pañales y la de los pañuelos desechables voy a acabar yo solito con el Amazonas… Y espérate a que llegue la gripe A esa, uf, no quiero ni pensarlo.
En fin, resignación, es lo único que nos queda. Y cuanto antes asumamos que los mocos tienen categoría de material escolar, mejor que mejor. Si no puedes con el enemigo, únete a él!!!














