Adiós verano, adiós
Dicen que en Jaén sólo tenemos dos estaciones, el verano y la del tren. Ay, cuánta sabiduría hay en los dichos populares… y cuánta razón! Pues no hace ni dos semanas que estábamos muertecitos de calor y ahora ya hemos tenido que sacar los bodis, los calcetines y los pañales de cuello vuelto? Que no, que no exagero, que hasta mi papá ya se abriga y mira que él es caluroso como yo (mamá no me sirve de referencia, ella en pleno verano y a nada que corra una chispa de aire ya está helada). Que ha sido de la noche a la mañana. Se acabaron las ferias de mi pueblo y hala, adiós verano. Es como si fuera una especie de “ayudita” divina. Como ahora hay que madrugar para ir al cole, hay que hacerse de nuevo a las rutinas, mejor eliminamos el factor buen tiempo para no distraer. Y que anochezca antes, haga fresco y llueva para que los niños tengan ganas de estar en casa, hagan sus deberes y se acuesten tempranito. Una gracia.
Y claro, llega el frío y hay que renovar todo el vestuario. Porque aunque yo haya mantenido mi tipín escultural la ropa del año pasado ya no me queda bien. Que he crecido, vamos. Así que mi mamá tiene la tarjeta de crédito echando humo: camisetas, pantalones, sudaderas, pijamas, abrigos, zapatos, zapatillas… En casa estos días no pueden faltar unas buenas tijeras porque cada dos por tres hay que ir cortando etiquetas. Yo ya se lo he advertido, que mejor compra unas cuantas acciones del Zara ese que al menos recupere parte de la inversión. Porque teniendo en cuenta que esto será así hasta que cumpla por lo menos 18 o 19 años que deje de crecer, yo creo que no es tan mala idea.
Lo malo de que acabe el verano es que con él se van muchas de mis aficiones favoritas como bañarme en mi piscina de estrellitas, andar todo el día sin ropa, salir a las terracitas o ir al parque hasta tarde. Madre mía, no sé qué voy a hacer todo el invierno, aaaaaaaaagggg!!!
Respira Leo, respira. Ya encontrarán papá y mamá otras cosas que hacer, verdad? Yo creo que sí. De momento mamá me ha comprado una cosa que se llama plastilina, dice que es para modelar, aunque yo he visto a otros niños mayores y creo que básicamente sirve para guardarla debajo de las uñas. Y cuando domine la plastilina igual empezamos con las témperas. Además, hay en marcha un proyecto de cuarto de juguetes porque el salón ya se me está quedando pequeño. Igual hasta me apuntan a natación y todo. Y nuestras salidas, pues tendrán que ser diferentes. Como la de hoy, que me han llevado a ver un partido de baloncesto. Bueno, eso es lo que me han contado. Yo la verdad es que no entiendo mucho de este deporte, pero creo que básicamente consiste en meter una pelota dentro de una canasta, no? Pues allí he visto de todo menos eso porque los dos equipos eran un poco paquetes, pobres. Al final la cosa se ha animado y nuestro equipo ha empezado a anotar. Pero para entonces yo ya estaba en otras cosas o mejor dicho, en otro lugar, el campo de fútbol. Ahí, tomando contacto con el césped plastificado, reconociendo el terreno de juego, comprobando el estado de las porterías, de las bandas, del banquillo, haciendo rodar el esférico… Hoy porque la cosa ha sido un poco sobrepensada y no iba preparado, pero el domingo que viene me planto allí con mi equipación del Madrid y mi pelota de Hanna Montana (por favor, no preguntéis por qué tengo una pelota de la niña esa) y que tiemble el Sporting de Torreperogil. Eso sí, y unos gusanitos para recuperarme después del esfuerzo también, no?

