Entrópico
A lo largo del año, dos meses y dos semanas de mi intensa vida me han llamado de muchas formas diferentes. Son apelativos cariñosos, la mayoría de ellos relacionados con mi volumen corporal. El más repetido es gordito, aunque también están pepón o bollete. Mi mamá, muy aristocrática ella, también se dirige a mí como mi rey o mi tesoro, amén de “lo más bonico del mundo mundial” cosa que por otra parte, y sin desmerecer al resto de bonicos, es cierta.
Pero ahora me ha buscado un nombre diferente. Vamos, que digo yo que es un calificativo y no un insulto, que mi mamá a parte de llamarme cipotillo algunas veces no se atrevería a meterse conmigo, con su rey, con su tesoro. Pues ahora va y me dice entrópico. ¿Entro qué mamá? Qué pasa, ¿que te las quieres dar de lista muy lista conmigo? Desde luego ya te vale.
Analicemos la palabra. Como diría Jezulín de Ubrique en realidad se compone de dos, en y trópico, con lo cual entiendo que mi mamá lo que quiere decir es que estoy en el trópico. Yo había escuchado lo de estar en Babia, pero en el trópico… Pues déjame que te diga que si es en sentido literal estas muy equivocada mamá, porque nosotros quedamos en una latitud un poco más elevada. Además, ¿en cuál de ellos sería? ¿En el de Cáncer o en el de Capricornio? Evidentemente en ninguno, porque yo soy Leo. Y no lo digo por el nombre, que también, es porque además mi signo zodiacal es Leo. Ahora bien, si lo dices en sentido figurado… ¿a qué te refieres exactamente? ¿A que me paso el día tomando jugos de frutas exóticas, en bermudas y untado en repelente de mosquitos? Desde luego mamá, cada día es más difícil entenderte. Menos mal que a mí no me da corte preguntar (direcciones incluidas, que soy un hombre del siglo XXI) y directamente abordé a mi mamá para que me explicara qué demonios significa entrópico. Esto, me dijo:
¿Desordenado quieres decir? A ver qué dice la Leopedia al respecto:
La entropía, coloquialmente, puede considerarse como el desorden de un sistema. Un ejemplo doméstico sería el de lanzar un vaso de cristal al suelo, éste tenderá a romperse y esparcirse mientras que jamás conseguiremos que lanzando trozos de cristal se forme un vaso.
Acabáramos. Pues mira sí, soy un poco entrópico. Por que yo saco y saco juguetes pero no sé por qué éstos nunca vuelven a su sitio. Hoy, en una reunión de la guardería, mis seños les han dicho a las mamás allí reunidas que están intentando enseñarnos a hacer que los juguetes vuelvan a su sitio, recoger que lo llaman, y que en casa deberíamos hacer lo mismo. Yo, sinceramente, no le encuentro el punto pedagógico a esto, si los que deberían aprender son los juguetes. ¿De qué les sirve a ellos que seamos nosotros los que hagamos el trabajo? Pues de nada, así no aprenden nada.
En fin, que yo prefiero que me sigan llamando gordito y mejor dejemos lo de la entropía para el universo, ¿no?


