El imperio contraataca
Comenzaron siendo un puñado de indeseables que de vez en cuando osaban invadir mi pequeño cuerpecito. Yo, a pesar de ser un hombre de paz, me veía en la obligación de alistar mi ejército de leucocitos, linfocitos y todos los demás itos para combatir al enemigo. La contienda, más o menos intensa, duraba como dos o tres días y al final siempre salía victorioso. Ellos, los indeseables, huían heridos, derrotados… pero aún vivos.
Estoy hablando de los virus, probablemente unos de los organismos jodidamente más resistentes (con perdón) sobre la faz de la tierra. Así que lejos de abandonar para siempre jamás las armas, poco a poco y con un enorme secretismo han ido creando una coalición internacional para aunar sus fuerzas y poder lograr así su objetivo fundamental: amargar la existencia a la humanidad. Sí, han creado un imperio, el imperio de los virus. Y yo, el pequeño Leo, soy uno de sus objetivos fundamentales. A continuación relato lo acontecido desde el pasado jueves.
Diario de guerra.
Jueves 22 de octubre. Día 1 del conflicto. Ante la invasión inesperada de la las tropas imperiales, encabezadas por la División Moco, el Estado Mayor de la Defensa se ve en la obligación de declarar el estado de guerra inminente. Se movilizan las tropas de refuerzo pertinentes: lavados nasales y mucha agua. Se inicia la lucha armada.
Viernes 23 de octubre. Día 2 del conflicto. Lo que en principio parecía una victoria fácil sobre el enemigo ampliamente conocido comienza a complicarse. El ejército invasor nos ha sorprendido con el ataque de la 1ª Escuadrilla del virus intestinal, causante de vómitos y malestar general. Se solicita ayuda externa: suero fisiológico con sabor a fresa.
Sábado 24 de octubre. Día tres del conflicto. El ejército de itos está cada vez más diezmado. El bloqueo ejercido por el enemigo, que impide el abastecimiento con alimentos sólidos, nos debilita notablemente, hecho que aprovecha para enviar a la 2ª Escuadrilla del virus intestinal, la diarrea. La Dinamarca de Hamlet comparada hoy conmigo olería a rositas.
Domingo 25 de octubre. Día 4 del conflicto. El enemigo campa a sus anchas por mi cuerpo. Las noches son interminables. EL ejército defensor se encuentra totalmente abatido, pensando que ya nada puede ir a peor. Pero ellos son malos, muy malos, y quieren rematarme. Llega lo peor: Darth Fiebre.
Lunes 26 de octubre. Día 5 del conflicto. Tras numerosas llamadas de auxilio recibimos un aliado capaz de levantar el ánimo de mis itos para continuar la lucha frente al invasor, el ibuprofeno. Hemos conseguido acabar con las dos escuadrillas intestinales y poco a poco cercamos a la fiebre. Pero no hay manera de acabar con la División Moco y su inseparable tos. Esperamos nuevos refuerzos en los próximos días.
Mi diario sólo tiene siete páginas, así que por narices en dos días tengo que dejar de escribirlo. Como que me llamo Leo Skywalker que yo y mis itos conseguiremos derrotar en dos días a este cruel y desalmado Imperio. Puede que para entonces lo haga con uno o dos dientes más, porque, para variar, mi boca siempre está en el punto de mira.
Seguiré informando.

