El próximo post
Ya lo dije, los detalles de mi santo “en el próximo post”. Pues aquí está, este es “el próximo post”.
Lo primero que he de aclarar es que, a ver, técnicamente lo que se dice técnicamente no tengo mucho derecho a celebrar el día de mi santo puesto que a mí no me han echado el agua bendita por la cabeza como a otros niños. Y a Dios gracias (esto tampoco tiene mucho sentido…), porque debe de ser una cosa muy desagradable. Mi mamá me ha contado que casi todos los bebés están durmiendo cuando se lo hacen y que despiertan súbitamente al derramar el agua sobre sus delicadas cabecitas. El berrinche que se cogen es chico, vamos. Pensadlo fríamente y llegaréis a la misma conclusión que yo, es cruel. Y encima, premeditado. Tanta pijada de calienta toallitas de culete y luego son incapaces de darle un calentón al agua esa para que no parezca que está recién traída del Ártico. Lo cual me lleva a otra cosa, ¿por qué no todos los niños se bautizan con el mismo agua, la del pantano de su pueblo? ¿por qué hay unos “especiales” que le traen el agua “especialmente” de un tal río Jordán? Eh, eh? En fin, que yo no sé para qué digo tantas cosas, si antes o después a mí también me van a bautizar, que así es como me han dicho que se llama lo del agua. Y hasta que llegue ese día, pues hombre, está feo no acordarse del santo que da nombre a uno, que al fin y al cabo está ahí, esté yo bautizado o no.
El día fue muy bien. Por la mañana fui a la guarde, como de costumbre. Nadie allí sabía que era mi santo pero cuando se enteraron fui el centro de atención, porque todos me felicitaban. Además me hice querer, porque llevé unos peluchitos de recuerdo para mis compañeros que mamá me había preparado. Les puso su etiquetita y su lacito y todo, pero creo que ninguna llegó viva a casa.
Luego en casa, después de mi siestecita, preparamos una minifiesta. En principio era sólo para mamá, papá, mi abuelo Paco y yo, pero en el último momento mamá, pensando que quizás no recibiría besos y mimos suficientes (imposible con ella al lado) avisó a sus primas que vinieron con sus hijos, mis primos que no son tan primos pero primos al fin y al cabo. Pues esos. Papá había hecho un bizcocho con la súper turmimix esa que hay en la cocina.
Al final mucho meter la mano pero no lo probé. Después de mi bibe de fruta no me entraba nada. Papá, autocrítico con su obra, dijo que estaba un poco seco. Claro, si es que los bizcochos hay que emborracharlos. Y que conste que lo digo sólo porque me sé la teoría pastelera, eh? A ver si alguien va a pensar que ando por ahí a escondidas colocándome con las magdalenas…
Tema regalos. Mis papás me regalaron una grúa de madera con unos bloques imantados que sirven para cualquier cosa menos para dejar caer en el remolque de la grúa (más info en la tienda de las letras amarillas. Aún me pregunto cómo pudimos llegar a casa…). Y ya está. ¿¿¿ YA ??? Pues sí, ya. Que es un santo (y encima un santo ilegal), no un cumpleaños. Y además ya queda nada para la megaavalancha de juguetes de los Reyes Magos ,que por lo que he podido observar en los últimos días ya están preparando un pedido para mí. Bueno, mis primos Miguel y Alejandro dicen que también tienen algo ahí para mí…
En resumen, que fue un día estupendo este 10 de noviembre de 2009, San León Magno.
Queda apuntado, no? Así me gusta…



