El día de la ch
Hay días internacionales para todos los gustos. Desde los que tienen su sentido y razón de ser, como el de los Derechos de la Infancia (celebrado hace muy poquito) o el del Medio Ambiente, hasta otros un poco más informales, como el del Correo, el del Turismo o el de la Lengua Materna. Pues bien, desde aquí quiero proponer el día de hoy, 22 de noviembre, como el Día Internacional de la Ch.
En realidad aún no tengo muy claro si se trata de una letra o de dos. Ni siquiera la he introducido en mi vocabulario, que se limita a mas, pas, tas, tes y combinaciones varias de estas cuatro sílabas. Pero hoy he descubierto que la ch tiene una gran importancia, al menos en cuanto a gastronomía se refiere. Por eso quiero que se la reconozca.
El día de hoy ha amanecido gris, lluvioso y algo fresco. Un domingo ideal para que la gente hogareña se chandarize y no salga de casa ni para tirar la basura (ya se tirará mañana). No es nuestro caso, al menos no desde que un ser pequeño dirige las riendas de esta familia. A las 9:00 am papá ya estaba saliendo por la puerta de casa en busca del desayuno que nos proporcionara la energía necesaria para afrontar el día: unos buenos churros.
Oh, qué a gusto me he quedado. Los churros y mi bibi, ese que no falte, me han puesto las pilas. Lo necesitaba, porque hoy venían mis primos a comer y había que estar preparado para jugar. Como ya he comentado el día estaba un poquito feo, así que hemos decidido inaugurar oficialmente la temporada de chimenea en casa de mi abuelo. Y claro, aprovechando la coyuntura pues ya hemos asado unas chuletillas y un poco de chorizo. Vale, primero mi puré de pavo con verduras, pero luego… yo también quiero barbacoa!!!
A estas alturas del día el colesterol ya lo tenía por las nubes. Pero la cosa no iba a acabar ahí, que por algo estábamos el día de la ch. Lo suyo hubiera sido que hoy se celebrara San Chema o Santa Churruca, pero no, resulta que el santoral dice que hoy le toca el turno a Santa Cecilia, patrona de la música. Y en la coral que dirige mi abuelo han decidido celebrarlo con una merienda con chocolate y muchos pasteles y dulces caseros. Digo yo que hubiera pintado más un concierto, pero la verdad es que lo de la merendola mola más. Así que hasta allí que me he ido con mis primos, mi tía, mis papás y como no, mi abuelo.
Sé que después de tantas cosas recias hubiera debido cenar algo ligerito, un poco de fruta, una chirimoya quizás… Pero estando aquí mis primos no cabía otra posibilidad, así que sintiéndolo mucho en mi última comida del día no me he podido resistir y he traicionado a la ch con…pizza!!!
Y eso es todo por hoy, me despido como no diciendo…chao, chao…



