2009
Otro año que se va. Y ya es el segundo.
Si 2008 fue especial para mí, por ser el año que me vio nacer, 2009 no lo será menos ya que es el año que me vio crecer. La última nochevieja yo era un bebé de cinco meses y medio que tomaba teta, dormía sobre mi mamá, me pasaba el día en brazos y apenas aguantaba unos segundos sentado sobre mis posaderas. Ahora soy un niño que corre por toda la casa, balbucea sus primeras palabras, come picadillo de chorizo y pizza, hace torres con sus cubos de madera, da besitos y… dice adiós, adiós con la manita!!! Sí, definitivamente 2009 ha sido un año de grandes retos y mayores logros. Sigue siendo un año de crisis, lo sé porque lo dicen los señores esos tan serios que salen en las noticias, pero qué queréis que os diga, yo he sido muy pero que muy feliz. Y todo porque afortunadamente aún hay cosas que no cuestan dinero y que nunca estarán en recesión. Son los besos babosos, los abrazos al llegar a casa, los mordisquitos en el culete, las pedorretas en la barriga, las risas y carcajadas que provocan las cosas más absurdas, el cuento de antes de dormir… Todo esto son los buenos recuerdos que me llevo de este año que acaba. También hubo algunos malos, casi siempre con los mocos de protagonistas destacados, pero esos mejor olvidarlos, ¿verdad?
Al año que entra le pediré que al menos sea tan bueno como este, y si ya de paso es mejor, pues eso que ganamos. Serán 365 días para seguir descubriendo el mundo a la velocidad de la luz, un viaje increíble que espero poder seguir relatando en este mi diario virtual.







