mi nunca jamás

Diciembre de 2009

2009

31 de Diciembre de 2009 en La vida de Leo

Otro año que se va. Y ya es el segundo.

Si 2008 fue especial para mí, por ser el año que me vio nacer, 2009 no lo será menos ya que es el año que me vio crecer. La última nochevieja yo era un bebé de cinco meses y medio que tomaba teta, dormía sobre mi mamá, me pasaba el día en brazos y apenas aguantaba unos segundos sentado sobre mis posaderas. Ahora soy un niño que corre por toda la casa, balbucea sus primeras palabras, come picadillo de chorizo y pizza, hace torres con sus cubos de madera, da besitos y… dice adiós, adiós con la manita!!! Sí, definitivamente 2009 ha sido un año de grandes retos y mayores logros. Sigue siendo un año de crisis, lo sé porque lo dicen los señores esos tan serios que salen en las noticias, pero qué queréis que os diga, yo he sido muy pero que muy feliz. Y todo porque afortunadamente aún hay cosas que no cuestan dinero y que nunca estarán en recesión. Son los besos babosos, los abrazos al llegar a casa, los mordisquitos en el culete, las pedorretas en la barriga, las risas y carcajadas que provocan las cosas más absurdas, el cuento de antes de dormir… Todo esto son los buenos recuerdos que me llevo de este año que acaba. También hubo algunos malos, casi siempre con los mocos de protagonistas destacados, pero esos mejor olvidarlos, ¿verdad?

Al año que entra le pediré que al menos sea tan bueno como este, y si ya de paso es mejor, pues eso que ganamos. Serán 365 días para seguir descubriendo el mundo a la velocidad de la luz, un viaje increíble que espero poder seguir relatando en este mi diario virtual.

¡¡¡ FELIZ 2010 !!!

Nochevieja

Feliz Navidad

23 de Diciembre de 2009 en La vida de Leo

Un beso enorme,

Leo

El logro del día

22 de Diciembre de 2009 en La vida de Leo

La escena ocurrió anoche y trascurrió de la siguiente manera. Yo sentado en la trona, mamá dándome de cenar chipironcitos rellenos de langostinos y jamón que había hecho la mamá de mi amiga Lucía y que papá acababa de prepararme rebozaditos. Llega un momento en que no quiero más, a pesar de que estaban deliciosos. Me apetece algo más fresquito, acorde con el tiempo y la nueva estación que esa tarde estrenábamos. Mamá me ofrece un petit y yo, en un arrebato de genialidad comunicativa, asiento repetidas veces con la cabeza. Mamá no se lo cree, acabo de decirle que sí a algo por primera vez, ¡¡¡ ya sé lo que es decir que sí !!! Soy un monstruo, ¿a que SIIIIIIII?

Sí

Arte de preescolar

20 de Diciembre de 2009 en La vida de Leo

Cuando en el mes se septiembre empecé la guarde tras mi merecidísimo mes de vacaciones en plan funcionario del Estado, mis papás me tuvieron que comprar mi propio material escolar. Pronto empezamos, dijeron ellos. Y con toda la razón, que se empieza por unos sencillos libros de fichas y se acaba pagándole a uno el piso de estudiante en la ciudad, pasando como no por la escuadra y el cartabón, el compás, la libreta de Spiderman, la mochila de Gormiti, las ceras de colores y el diccionario de inglés. Un pastón, vamos. Y luego dicen que el saber no ocupa lugar, ja. Ocupa su buen espacio y sobre todo… desocupa el bolsillo!!! Pero qué le vamos a hacer, la educación es lo que tiene, que no es barata.

A lo que iba. En mi guarde no sólo cantamos, jugamos y contamos cuentos. La cosa ya se está poniendo sería, como corresponde a la clase de 1 a 2 años en la que estoy, y también tenemos nuestras tareas, la mayoría de las cuales consisten en rellenar las fichas del libro que nos compraron nuestros papás. Vamos tratando diferentes temas según la época del año. A veces pintamos, otras pegamos cositas… yo estoy deseando que lleguen las de recortar, aunque creo que aún soy pequeño para manejar las tijeras y no me dejarán usarlas por mucha punta redonda que tengan. En general es bastante divertido. Aunque lo mejor es cuando nos dejan llevarnos alguna de las fichas a casa para enseñárselas a nuestros papás, los cuales reaccionan con una sesión intensiva y extrema de besos, abrazos y ays, ays, ays qué cosa más preciosa ha hecho mi Leo. Entonces es cuando a uno le sube la autoestima por las nubes y piensa si su futuro no estará en las bellas artes en lugar de en el motociclismo o la construcción. Quién sabe, igual acabo siendo tan polifacético como Da Vinci, que hacía de todo el hombre (incluido un Baby Einstein ;) )

Hoja

Árbol

El grajo ha vuelto

15 de Diciembre de 2009 en La vida de Leo

Pues nada, que parece ser que el grajo ese del año pasado ha decidido que era hora de volver. Digo yo que debe ser como la gente del turrón que anuncian en la tele, que cuando va llegando la Navidad se lían a hacer maletas para volver al pueblo a ver a la familia. El pajarito en cuestión, que por fin averigüé que era un pipi, debe tener mucha por aquí porque se instala por estas fechas y  no se larga por lo menos hasta abril (con suerte), y eso son muchas horas de visita: primos, tíos, abuelos, hermanos, sobrinos, tíos abuelos, abuelos tíos… Aún desconozco si sigue volando bajo o no, pero lo que he comprobado nuevamente es que las consecuencias de su presencia se traducen en que hace frío, mucho, mucho frío y por eso cuando llueve el agua, por arte de magia, se transforma en unas pelotillas blancas muy ligeras y graciosas, la nieve.

Esta vez ya estaba preparado. La señorita del tiempo y la página alemana que mi abuelo consulta y que le da la predicción más fiable (aunque no entiendas ni papa de alemán) lo llevaban anunciando varios días: una ola de frío siberiano venía derechita a España. Que si las temperaturas iban a bajar no sé cuánto, que si el viento provocaría una sensación térmica de menos tantos grados, que si iba a nevar… Vamos, vamos, no quisiera yo vivir en la Siberia esa de donde nos mandan las olas de frío. Que ya podían enviar otra cosa, digo yo. Como nosotros, los españoles, que exportamos nuestro sol y nuestras playas, nuestros monumentos, nuestros jamones de patané, a Antonio Banderas, a Pau Gasol… cosas de lustre hombre. Y pobres niños de la Siberia, no quiero ni pensar lo mal que lo deben pasar cada vez que sus mamás los tengan que vestir. Es yo con tres capas para estar en casa y cuatro para salir y me pongo de los nervios…Y a la hora de dormir más de lo mismo. Yo pensaba que con mi súper nórdico made in Suecia todo estaría solucionado pero qué va, nada más lejos de la realidad. Mi mamá ha decidido añadir además una mantita y se empeña en remeterlo todo bien hasta dejarme completamente aprisionado y sin poder moverme. ¡Qué agobio!

Menos mal que cuando vamos a casa de mi abuelo y encendemos la chimenea las tres capas se convierten sólo en dos y yo puedo moverme con más libertad. Para ese momento tenemos un indicador infalible: mis coloretes son los encargados de informar cuándo ha llegado la hora de despojarse de la prenda más externa. Y yo, tan feliz salón arriba salón abajo, jugando, viendo la tele, abriendo cajones, escondiendo cosas… y bien calentito. Creo que al final voy a terminar cogiéndole el gustillo a esto de estar en casa porque allí la temperatura no depende de ningún bicho volador. Allí siempre, siempre hace bueno.

Nieve

Tsunami

11 de Diciembre de 2009 en La vida de Leo

Suele pasar que la mejores cosas de esta vida son las más sencillas. Y también es verdad que si una cosa te gusta mucho y llevas tiempo sin disfrutar de ella cuando de nuevo la recuperas te entra el gusanillo en el estómago y te pones muy contento.

Bueno, pues a mí me pasa todo eso con el agua. Cuando era verano y hacía calorcito jugaba mucho con el líquido elemento. Cuando bebía dejaba caer un chorrito para mojarme la camiseta y así refrescarme, y mamá no se enfadaba ni nada, no como ahora, que me dice Leo no, que te resfrías! También jugaba con la manguera del patio de mi abuelo, y mamá seguía sin reñirme. Me bañaba cada día y me lo pasaba bomba en mi querida y anhelada piscina de estrellitas. Salpicaba, hacía burbujitas, minicascadas… era muy divertido. Pero ahora el agua y yo nos hemos distanciado. No en plan guarrillo, que aunque nuestro contacto sea más escaso sigo siendo un niño limpio y perfumado, eh? Es por este dichoso frío, que hace que la logística en el tema del baño sean un poco más complicada. A esto hay que añadir además que mi piel se resiente especialmente en esta época del año, volviendo a aparecer los incómodos brotes de dermatitis, agravados por el agua caliente y el tiempo que paso en ella en remojo. Por eso mis baños se han reducido a dos o tres por semana. Son pocos pero puedo asegurar que muy pero que muy intensos. Me emociono de tal manera que me da por salpicar a diestro y siniestro sin preocuparme de a quién o qué empapo. Lo bueno es que mis papás, quién sabe si resignados o contagiados por mi alegría desbordante,  me dejar hacer, lo cual es de agradecer porque es un momento del día (del día que toca) que me encanta.

Que no se me olvide que debo añadir esta habilidad en mi currículum, quién sabe si algún día me llamen de Hollywood para hacer los efectos especiales de alguna peli de esas de catástrofes naturales o del fin del mundo en las que una ola gigante inunda toda Nueva York.

Ah, y otra cosa. El vídeo, en el que además podéis observar mi espectacular físico y mi larga cabellera a modo de cresta, está grabado en casa de mi abuelo y esa bañera rosa… ¿adivináis a quién pertenecía?

Tarde de wii

07 de Diciembre de 2009 en La vida de Leo

Cuando estaba dentro de la barriguita de mi mamá, hace mucho, mucho  tiempo, no tenía ninguna necesidad material. Me pasaba el día navegando en pelotica, no tenía baberos, ni cuna, ni carrito para pasear. Pero cuando llegué a este mundo me di cuenta de que necesitaría todas esas cosas y más. Afortunadamente para eso estaban mis papás, que durante los nueve meses de espera se habían encargado de prepararme todo un ajuar, el ajuar del bebé que se llama. Pero el mío no consistía sólo en cosas materiales, no. Sabiendo que yo sería un bebé del siglo XXI, experto en nuevas tecnologías y capaz de escribir su blog en internet, mis papás me crearon mi propio mii. Y así, antes de nacer Leo, nació babywii, mi alter ego en el mundo virtual. Algo de mi fisonomía debían intuir mis papás, porque ya entonces lo crearon pelón. En las tardes aburridas del invierno que precedió a mi llegada, la wii era un miembro más de la familia. Papá hacía deporte y mamá entrenaba su cerebro, quizás en previsión de la preocupante pérdida de memoria que sufriría después. Entonces llegué yo, me convertí en administrador oficial del tiempo (el mío y el de mis papás) y la wii pasó a un segundo plano, el plano de las cosas que se dedican a coger polvo.

Pero ahora ya soy mayor y estoy aprendiendo a entretenerme lejos de mis papás. Juego mucho con mis juguetes, hago plastilina, veo la tele y… me divierto mucho cuando alguien juega a la wii!!! Ayer, por ejemplo, pasamos un rato genial mientras mi primo Miguel jugaba a Super Mario Galaxy. Había frikipulpos y dinopirañas, polvo de estrellas, un malo malísimo llamado Bowser y un montón de megaestrellas que recuperar. Yo estaba alucinado. Esos dibus no los había visto nunca!!! Luego mi primo y mi papá decidieron que había llegado el momento de ponerse en forma y desempolvaron el wii sport para jugar un partidito de tenis, quizás alentados por la cuarta (¡¡¡ cuarta !!! ) Copa Davis que acabábamos de conseguir. Y ahí fue donde babywii dio sus primeros pasos virtuales, gracias a la mano de Miguel.
Fue una pena que mi papá lo ganara en todo: tenis, golf, bolos, béisbol… pero bueno, hay que tener en cuanta que él sólo tiene seis años y mi papá ronda la edad de Cristo cuando lo crucificaron. Había un claro desequilibrio. No obstante, debo decir que mi primo defendió muy bien a mi mii y cada vez que conseguía un pleno en los bolos o que metía la bolita en el hoyo yo aplaudía entusiasmado. Lástima que no me dejaran un mando, que dicen que soy demasiado pequeño. Pero ya verás cuando crezca y parctique un poquito, no tendré compasión de nadie y babywii se convertirá el el rey de nuestra familia de miis.

Nukchuk

Bolos

Buscando a nena

02 de Diciembre de 2009 en La vida de Leo

Hace poco mi mamá, en su afán por mantenerme al día de lo que ocurre en el mundo mundial, me contó una noticia que había escuchado o leído por ahí (ya no se acuerda, para variar). Era una de esas noticias curiosas que hasta a los más pequeños como yo les hacen plantearse por qué hay gente que dedica su tiempo a investigar las cosas más extrañas. Y lo que es peor, por qué o quién invierte su dinero en eso.

Pues resulta que la información en cuestión versaba sobre unos científicos alemanes que habían llegado a la conclusión de que los bebés (me incluyo, aunque ya sea más un niño) lloramos en nuestra lengua materna. Es decir, que mi buaaaaa-buaaaa no es igual que el buaaaa-buaaaa de un chinito, ni que el de un francesito ni que el de un suequito. Bueno, lo mismo con los escandinavos sí que se nota más, que igual estos lloran diciendo ikeaaaa, ikeaaaa. El caso es que se supone que yo lloro en castellano. Aún no sé sí lo hago en el castellano con acento jaenero de mi mamá o con el acento gaditano jaenerizado de mi papá. Sea como fuere, si esto fuera cierto ellos deberían entenderme, ¿verdad? Pues no. Por eso cuando lloro porque tengo sueño ellos van y me dan de comer. Cuando lloro porque tengo hambre ellos se ponen a jugar conmigo. Y cuando lloro porque quiero jugar van y me cambian el pañal. No, definitivamente no nos entendemos, así que lo mismo me daría llorar en chino mandarín, en arameo o en swahili que seguiríamos teniendo el mismo problema. Por eso, y ya que a ellos no los veo muy por la labor de aprender el idioma llantil, he decidido que seré yo el que dé el paso y aprenda su lengua. Después de conseguir mantenerme sentado y luego de pié, después de lograr caminar y comer sólido, este es mi nuevo reto: hablar.

Bueno, hablar por hablar tampoco es eso. El objetivo en sí es comunicarme, hacerme entender, vamos. Y creo que lo haré en castellano, además de por ser el idioma de mis papás, porque es uno de más ricos y completos del mundo. Ahí, que se note que soy un tío valiente capaz de enfrentarse sin miedo al Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. Y eso a pesar de los esternocleidomastoideos y paralelepípedos, la otorrinolaringología y el seudohermafroditismo. Nada, no hay dolor. Si hay que aprender a hablar, se aprende. Aunque eso sí, dejadme empezar por algo más facilito. Por ejemplo con mamá, papá, tata, patata, caca… O con nena, a quien últimamente ando buscando todo el santo día. Si alguien la encuentra, por favor, que me lo haga saber para poder pasar a la siguiente lección, ¿vale?

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