mi nunca jamás

Enero de 2010

Monillo de feria

31 de Enero de 2010 en La vida de Leo

No es justo. Que pasa, ¿que porque soy pequeño podéis hacer conmigo lo que os dé la gana? Ponerme, quitarme, traerme, llevarme… aquí mi opinión no cuenta para nada. Y no me vengáis con la excusa de que cualquiera no puede traducir mi atatata caaaaaaaaaaaaa como “haz el favor de no colocarme eso en la cabeza que no me favorece para nada”. Porque el elevado y contundente tono de mi voz debería ser suficiente y servir como medida disuasioria para los que osan reirse a mi costa que normalmente, y atentando contra los principios de la sangre, son mis papás.

La verdad es que yo no le veo ninguna gracia. Es como si yo a mi papá le colocara un pañal o a mi mamá un babero y un chupete. Eso no es gracioso, es ridículo. Y para colmo además les dijera que pusieran su mejor sonrisa para fotografiar la humillación y dejar constancia de por vida. Todavía si fuera época de carnaval, como la que se aproxima, podría entenderlo, pero así de buenas a primeras que te  “decoren” con cualquier cosa que encuentran a mano, pues no.

Y lo peor de todo es que ocurre desde que era pequeño…

Monito

Regalo

P.D. Me vengaré…

Cumpleaños 2 x 1

29 de Enero de 2010 en La vida de Leo

Me he pasado los últimos 365 días esperando una segunda tarta y una segunda fiesta que nunca llegaron, así que estoy empezando a creerme que, tal y como conté el año pasado, efectivamente mis papás nacieron el mismo día, uno tal que hoy, 29 de enero. Y me temo que o bien hasta que aprenda a leer y pueda consultar sus DNI o hasta que tenga la edad suficiente para ir por mis propios medios al Registro Civil a solicitar sus respectivas partidas de nacimiento tendré que fiarme de ellos, insisto, a pesar de que me quede sin la segunda fiesta y la segunda tarta.

Digamos que a partir de hoy mi mamá tiene algo en común con Cristo o con un enfermo al que ausculta un doctor y mi papá, debido a ese lapsus de un año entre la llegada de ambos a este mundo, deja de tenerlo. Estos chicos se me hacen mayores… Mira que a mí el tema de compartirlos no me agrada demasiado, vamos, cero patatero, pero viendo que a este paso se les pasa el arroz hasta yo mismo empiezo a superar el recelo que me suscita el hecho de que otro venga a robarme mis besos, mis juguetes o mi cuna y estoy por sugerirles que ya va siendo hora de aumentar la familia. Y no me estoy refiriendo a comprar una mascota, que ya quedó claro aquí que por el momento ella y mamá son incompatibles. El ser del que hablo no se adquiere en ninguna tienda, ni siquiera on line, y a pesar de lo que digan por ahí tampoco lo trae la cigüeña. Sí, hablo del hermanito, ese que más vale que llegue antes de que estos dos sigan cumpliendo años a la par. Aunque todo hay que decirlo, yo seguiría prefiriendo un perrito y ellos parece que no están muy por la labor así que… habrá que seguir esperando!!!

De momento creo que conmigo les basta y les sobra. Ellos siguen opinando que soy su mejor regalo (evidentemente, basta verme) aunque mama dice que este año no despreciaría algún que otro detallito más personal, que parece ser que de un tiempo a esta parte todo me lo llevo yo. Eh, vamos a ver, sin reproches que por mi boquita no he pedido nada de nada. Que si mi fondo de armario tiene más fondo que el de la Preysler es culpa tuya mamá por ir a esas tiendas del señor gallego y hacerle encarguitos a la tita Lola de la otra que es sueca (y no hablo de la de los muebles). Y en rebajas además a la de los anuncios polémicos (por lo visto eso de las rebajas es la bomba). Así que no te quejes y más bien haz como papá que es mucho más práctico que tú y se conforma con nada. O mejor aún, como sugerían los primos, mejor me vas dando una paga ahora que ya he cumplido los dieciocho y quién sabe, igual el año que viene he ahorrado y puedo comprarte alguna cosita. Aunque seguro que algo que yo haga con mis propias manitas te gustará más ¿a que sí? ¿Qué tal un dibujo? Ah, pero que quede claro que lo tendrás que compartir con papá, vamos que será uno para los dos. Que si vosotros sois incapaces de hacer dos tartas y dos fiestas no vayáis a pensar que yo voy a crear una obra de arte para cada uno, de eso nada, aquí igualdad de condiciones y donde las dan… las toman!!!

Cumple papá

Cumple mamá

Esto no se toca

26 de Enero de 2010 en La vida de Leo

Estoy harto, hasta el moño. Últimamente no puedo hacer nada de nada sin escuchar a uno de mis papás advertirme enérgicamente que deje de hacer lo que estoy haciendo. Y así todo el santo día, que si eso no se toca, que si me baje de donde estoy subido, que si me saque eso de la boca… Frito me tienen cohartando mis libertades más básicas. Ellos dicen que es por mi seguridad pero yo opino que lo único que consiguen es fastidiarme toda la diversión. Que digo yo, ¿por qué no puedo enchufar la lámpara del salón? ¿Por qué no puedo coger el calefactor del baño y llevármelo en peso al pasillo? ¿Por qué no puedo subirme al tobogan y ponerme de pie cuando llegue arriba del todo? ¿Por qué no puedo sacar los DVD y jugar con ellos? ¿Por qué no puedo coger los cuchillos? ¿Por qué, eh, por qué?

Siempre con la misma cancioncilla, esto no se toca, quita…

Pero yo advierto, ¡¡¡ esto no va a quedar así !!!

A comer, ñam, ñam

24 de Enero de 2010 en La vida de Leo

Escribe un niño de un año, seis meses y un día. Lo digo por los que no se han pasado por el post anterior, para que no se os olvide que ya he cumplido los dieciocho. Y aunque quedamos en que tras llegar al año ya nunca más iba a volver a celebrar ningún cumplemés, este era especial. Por eso lo de la sorpresita que mi mamá me tenía reservada, ni más ni menos que… ¡¡¡ una tarta de gusanitos !!!

Tarta

Yo creo que además de súper apetecible está muy chula, aunque ella opina que no es tan colorida (ni fácil de hacer) como las de chuches. Pero es que yo aún no puedo comer gomitas, algún lametazo a un chupa-chups y poco más. Eso sí, cuando me salgan todas mis muelas y los colmillos será otro cantar. Entonces podrá explayarse en cada celebración con creaciones tan golosas como la que ella y mi tita Teresa hicieron para la boda de mis papás.

Tarta chuches

Creo que en la familia de mi mamá tienen una vocación frustrada, la de pasteleras y/o inventoras. Y llegados a este punto, aprovecho para invitaros al nuevo blog de Teresa, donde podréis ver las cosas tan chulas que hace y en qué ocupa su tiempo libre y su imaginación (Para quien no lo sepa ella fue la que hizo mi megatarta de cumpleaños).

Por cierto, que se me olvidaba comentar que mi papá también aportó su granito de arena a la tarta de gusanitos: él se comía todos los que a mamá se le rompían ;) . Aunque os podéis imagimar quién fue el que más disfrutó con el “pastel”…

Comiendo

Pensaréis que me paso todo el día comiendo y la verdad es que no os equivocáis mucho, pero a ver, tengo buena boca, tampoco pasa nada por eso, ¿no? Yo no me avergüenzo de mi tipazo de albondiguilla, nunca lo he hecho y nunca lo haré. Pero eso sí, os advierto que si alguien está pensando en invitarme a comer que se lo piense dos veces, que sale más barato comprarme un trajecillo. Que yo no sigo la máxima de desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo. De eso nada, yo desayuno, como y ceno como un auténtico rey. Hoy por ejemplo mi papá,  atendiendo a la sugerencia de mi Doc, ha decidido introducirme en lo que viene siendo el desayuno tradicional: pan tostadito con aceite (de mi pueblo, of course). Yo hubiera preferido que además le añadiera un poquito de tomate y unas birutillas de jamón, pero él ha creído oportuno empezar poco a poco.

¿Veís como como yo solito? Estoy hecho un máquina. Después me he tomado mi bibe y se me ha quedao el pecho como una tabla. Pero es que con lo que me muevo últimamente… necesito calorías por un tubo!!! Además, una buena alimentación es imprescindible para conservar la belleza natural de uno, que no es poca.

Sonrisa

Hala, y termino que me voy a merendar.

Dieciocho

23 de Enero de 2010 en La vida de Leo

Todo el mundo dice que cumplir los dieciocho es un momento muy importante en la vida de una persona ya que te confiere ciertos derechos y privilegios como poder votar, conducir o trabajar, amén de ser libre para comprar alcohol y ver ciertas pelis… Pero yo hoy cumplo dieciocho y, la verdad, el cambio para mí no representa ninguna novedad especial. No estoy interesado en votar, me conformo con dar saltitos de alegría cuando algo me emociona. Ya conduzco a la perfección mi correpasillos del león de nariz cantarina y luminosa sin necesidad de carnet. Trabajar… quita, quita, eso para mis papás. Y lo del alcohol y las pelis descartado, a mí que no me quiten ni mi bibi de cereales ni mis conejitos de colores de Bunnytown que es lo que de verdad me gusta.

Ahora bien, si cambiamos la unidad de medida del tiempo resulta que hoy cumplo… ¡¡¡ un año y medio !!! Y eso sí que es importante. Porque a partir de ya estoy más cerquita de los dos años, de convertirme en un niño en toda regla. Y todo ello para tristeza de mis papás que ven como su ex-bebito crece a un ritmo imparable. A mí a veces me da penita de ellos e intento que no noten demasiado la evolución. Por eso les permito que me cojan en brazos mucho (mucho) rato como cuando no sabía andar, finjo que no me gusta que me dejen sólo jugando, dejo que mamá me dé el bibi sentado en su regazo… y lloro un montón cuando no hacen algo de esto. Ellos ni lo sospechan, si es que estoy hecho un actorazo de primera. Sin embargo en otras ocasiones me muestro tal y como soy, desplegando toda la artillería de conocimientos que día a día adquiero. Porque aunque no viva en una piña debajo del mar, mi cuerpo gordito absorbe sin más. Todo lo aprendo, y lo aprendo rápido. Soy Leo Esponja (Spongeleo). Me costó lo del adiós, adiós con la manita, y lo de las palmitas, pero una vez superado ese escollo voy como una moto por la autopista del saber. Ya sé llamar a mamá, aunque lo haga con un desconcertante acento italiano (maaaammmmma). También a papá y a Ely de Pocoyo (Ei). Cuando jugamos a ¿dónde está Leo? al aparecer siempre digo “a ta” (aquí está). Si me apetece puedo comer sólo (aunque prefiero que me den, soy un poco señorito) y ya consigo subir los escalones agarrándome a la barandilla. En general me gusta subirme a todo lo que pillo: el tobogán, la mesa de aprendizaje, la mecedora sueca, el váter… y me encanta ponerme de pie cuando corono la cima. Mi mamá dice que voy a partirme los dientes antes de que me salgan y que un día de estos me voy a abrir la cabeza, pero yo ni caso, me fascina el riesgo. Y también bailo con un ritmo muy particular y contagioso que nada tiene que ver con el de mi papá.

En fin, que sigo haciéndome mayor. ¿Había dicho en alguna ocasión que el tiempo pasa muy derpisa? Pues eso.

18 meses

P.D. Mamá dice que me tiene preparada una sorpresita para hoy, ya os la contaré en el próximo post!

Mejorando

20 de Enero de 2010 en La vida de Leo

En primer lugar, y antes de enrollarme como suele ser habitual, quiero dar las gracias a todos los que os habéis interesado por mí estos días, es muy agradable saber que tanta gente se preocupa por uno :)

Ya estoy mejor de lo mío. Desde el sábado no he vuelto a tener fiebre aunque eso sí, mocos todos los que queráis y más. Vamos, que una convención de caracoles no tiene tanta mucosidad como yo. Pero gracias a la batería de medicamentos que mis papás me obligan a tomar (antibiótico, aerosoles y cortisona) estoy empezando a expulsarlos, que no olvidemos son el enemigo número uno. Bueno, más que ellos los malditos bichos microscópicos que los generan. A esos, a esos es a los que hay que destruir. Según mi Doc ya tengo buena ventilación de ambos hemitorax y no presento estertores patológicos. Lo que yo decía, que estoy mejor.

En la visita del lunes aprovechamos además para hacer la revisión de los 18 meses. Ya mido 79 cm y peso 11,6 Kg. Sigo con mi tipazo de albondiguilla, jeje. El Doc le preguntó a mis papás qué era lo que comía y ellos le contestaron que terminarían antes diciéndole lo que no comía. Ay que ver, me están creando una fama de antropófago… Se sorprendió mucho cuando le dijeron que me comía yo solito una porción de pizza para cenar aunque realmente no entiendo porqué, porque mi papá es capaz de comerse una entera él solito y nadie alucina ni nada de eso. Mi mamá, como ya he dicho alguna vez, es que es más de fruta. Dice que ahora que viene la temporada me va a comprar fresas, que aún no las he probado y por lo visto están muy ricas. Y es que se ha empeñado en que tengo que aligerar mi dieta, que menos mal que el otro día la analítica que me hicieron en urgencias no recogía datos de colesterol porque con todo el chorizo que como… Pero es que a ver, está muy rico. Y no soy el único que opina así, que mi amigo Francisco bien que le hincó el diente el otro día al que mi mamá le daba en la hoguera de San Antón. Como ya comenté el año pasado, ese día es tradición que en mi pueblo se hagan hogueras y aunque yo estaba un poco bronquítico, mis papás me llevaron a la que organizó mi abuelo y la coral. Bien abrigado, eso sí. Había palomitas, ponche, sardinas, chorizo, tocinillo…  vamos, un festín!!!

Hoguera

Esa noche además fue la penúltima que mi nueva amiga Lidia pasó dentro de la barriguita de su mamá. Ayer, pasado el medio día, por fin vino al mundo la preciosidad que os voy a presentar:

Lidia

Es una niña muy deseada así que estoy seguro de que sus papás la van a querer y cuidar un montón. Y ya estaré yo para enseñarle los gajes del oficio, jejeje.

Una mala experiencia

18 de Enero de 2010 en La vida de Leo

Este blog es un diario de mi vida, la vida de Leo. Aquí he contado mis primeros días después de dejar la barriguita de mamá, mis progresos y avances, mi entrada en la guarde, mis dos Navidades, la salida de mis dientes, los días de piscina en verano… sí, mi vida.  Generalmente han sido cosas positivas y agradables aunque hay otras, como mis batallas con los mocos por ejemplo, que hacen que me planteé que esto no va a ser siempre un caminito de rosas.

Y como los malos momentos también forman parte del día a día, de la misma manera que los buenos hay que contarlos, al menos para luego al recordarlos dar gracias por haberlos superado.

He estado hospitalizado. Sí, yo, el pequeño Leo, a punto de cumplir 18 meses he estado ingresado en el hospital por primera vez después de mi nacimiento. Fue un susto, uno muy grande, enorme, gigante, pero sólo eso, un susto. Desde el pasado martes andaba con mocos, esos que sus Majestades no se llevaron con la carta que les escribí. El jueves pasé una mala noche, una mala mañana en la guarde, y cuando mamá llegó de trabajar notó que tenía fiebre. Le dio tiempo a darme un poquito de paracetamol, ni siquiera a tomarme la temperatura, cuando mi cuerpecito no pudo más y comenzó a convulsionar. A partir de ahí todo sucedió muy deprisa: bajamos a la calle, volamos al centro de salud, de ahí al hospital en ambulancia, oxígeno, médicos, tranquilizantes, análisis, antibióticos… Y finalmente, la paz. Consiguieron estabilizarme y yo lo agradecí durmiendo durante gran parte de la tarde, las drogas es lo que tiene, que te dejan k.o. Tuvimos mucha suerte, porque mi Doc privado estaba de guardia y se portó muy bien conmigo y con mis papás, que lo pasaron realmente mal, sobre todo mamá que fue la que me vio “poseído”. Es un gran tipo y un enorme profesional y aunque yo llore cada vez que lo vea reconozco su enorme valía. Explicó a mis papás qué era lo que me había pasado y cómo debían actuar si alguna vez volvía a sucederme. Pero sobre todo los tranquilizó, porque esta reacción suele ser bastante frecuente en niños, sobre todo en aquellos que tienen antecedentes como es mi caso. Los genes de mi mamá tienen la culpa ya que ella con siete meses sufrió un episodio similar. Ahora sabemos qué es lo que le pasó…

Una vez que los antitérmicos y el antibiótico empezaron a hacer efecto y que el de las drogas vía culete se disipó, entonces empezó el festival de Leo. Era medianoche, el hospital guardaba silencio y yo sólo quería fiesta. Y mis papás felices de verme recuperado y siendo el mismo de siempre. Jugué con el mando de la cama, con una silla de ruedas, con los chismes esos que sirven para sujetar el suero… hasta las enfermeras tuvieron que abrirme a las 2 de la mañana la sala de juegos de la planta de pediatría donde estaba para entretenerme un rato. A las tres, después de un bibe y la medicación volví a dormirme. Y todo hay que decirlo, pasé buena noche. Por la mañana mi Doc vino a verme antes de salir de su guardia, qué majo. Un colega suyo un poquito menos simpático me visitó después y tras comprobar que todo estaba en orden, me dio el alta no sin antes volver a explicar a mis papás qué hacer cada vez que me dé fiebre y de recetarme las drogas oportunas para situaciones de emergencia.

Pero como la alegría en la casa del pobre dura poco por la tarde empeoré. No de la fiebre, sino de los mocos. Cada vez que respiraba “pitaba”, así que mis papás un poquito moscas llamaron a mi Doc quien tras oír los síntomas que mamá le describía por teléfono me reclamó en su consulta. Sobra decir que nada más verlo me puse a llorar. Y no está de más puntualizar que él nada más verme me dijo… chungo. No le hizo falta auscultarme ni nada, aunque luego lo hiciera, para dar un diagnóstico: bronquitis. Pero cómo estás Leo, me dijo. Pues venga, la trompeta. Y yo… ¿qué? ¿Aquí ahogándome y vosotros os vais a poner a tocar instrumentos de viento? Y entonces sacó un artilugio extraño que cargó con un cartucho de aerosoles y sin preguntarme si me apetecía dar un concierto me lo colocó en la boca y hala, a aspirar. Así tres o cuatro veces desde las 19:30 que llegamos a su consulta hasta las 22:20 que nos fuimos. ¿Algún alérgico en la familia? Preguntó mi Doc. Mamá miró a papá y le dijo: esta vez la culpa es de tus genes. Está claro que menos las olivas todo se hereda… Lo peor de todo fue que nos recetó nuestra propia trompeta para casa y que mis papás me obligan a tocarla cada seis horas desde entonces. Por suerte, y a pesar de lo mucho que lloro cada vez que la veo, mi respiración ha mejorado bastante. También ayuda el antibiótico que me tomo cada ocho horas, y el paracetamol que toca cada seis. Vamos, que tengo una agenda médica que ni un pobre jubilado. Esta tarde tengo revisión con él. A ver cómo siguen mis bronquios…

En fin, que ha sido una mala experiencia, pero que ójalá todas las malas experiencias que tenga que vivir sean como esta. Soy pequeño, sí, pero ya sé que la gente sufre. Hay niños que llevan hospitalizados mucho tiempo, pasándolo realmente mal, algunos que no se curarán nunca… Hay niños que sufren terribles terremotos, pierden a sus familias, no tienen qué comer… Hay niños que mueren porque no tienen acceso a una simple vacuna, o porque el agua que beben está contaminada… Yo tengo mucha suerte, por tener unos padres que me quieren, porque vivo en un país desarrollado con todo o casi todo a mi alcance, sobre todo la sanidad. Porque crezco feliz y, aunque a veces tengo mis achaques, sano.

Y que sea así por muchos años…

Mejor

Teléfono

DVD

Guapo

Adiós

P.D. A todos los que me leen quizás les pueda interesar este enlace de la Asociación Española de Pediatría sobre las convulsiones febriles. Porque el saber no ocupa lugar.

Animalitos

12 de Enero de 2010 en La vida de Leo

Estos días mi casa parece un zoo. Hay animales por todas partes, y eso sin contar a papá y a mamá. Entre los peluches encontramos pingüinos extrasuaves, patos voladores de cuerpo rosa y patas de rayas de colores, tiburones con dientes de fieltro o mi recordado mono de enorme sonrisa el cual, por cierto, volvió a enmudecer. Entre las especies de plástico tenemos de todo: vacas, caballos, ovejas, cerditos… por no hablar de todos esos que por arte de magia están encerrados en los juguetes y sólo nos dejan oír sus sonidos cuando le aprieto a un botón.

Pero animales de carne y hueso… nada, ni uno (los del congelador no cuentan). Cuando era pequeño recuerdo que había un par de peces color naranja que vivían encima de la lavadora, pero a los pobres tanto centrifugado no debía sentarles muy bien y se fueron al cielo de los peces, donde… ¿también hay agua? En fin, que ni un simple canario tenemos, con lo que a mí me gustan los animalitos. De hecho cada vez que vamos a ese supermercado antes llamado Continente y en otro sitios Pryca y en donde yo hago mis prácticas de reponedor, mientras uno de mis progenitores paga la cuenta en la caja el otro siempre me lleva a la tienda de animales a ver los cachorritos, los conejitos, los pipis de colores y hasta las iguanas. Y me encantan. Secretamente anhelaba que los Reyes Magos me trajeran una mascota, pero no ha habido suerte. Creo que el año que viene seré menos prudente y lo gritaré a los cuatro vientos. El problema es que mi mamá no se lleva demasiado bien con el reino animal (lo cual incluye animales de dos y cuatro patas) y puede que mi deseo se vaya al traste. Ella dice que lo suyo es más el mundo de los vegetales. Si lo dice por la cantidad de lechuga y tomates que come estoy de acuerdo, pero si trata de convencerme viendo el estado en el que se encuentran los dos potos de la casa (únicas plantas que tenemos) va lista, porque más bien pensaría que es una planticida, que todo se le muere.

Menos mal que siempre quedará Lana.

Lana es la perrita que vive en casa de la prima de mamá. Es más buena… me deja que la persiga y a veces me emociono tanto jugando con ella que la agarro y me llevo un manojo de pelos suyos en la mano. Tiene 7 años perrunos (creo), así que ya está un poquito mayor para aguantar mis trotes, pero aún así siempre que voy a verla me recibe moviendo la cola y correteando a mi alrededor. Y yo chillo de la alegría!!! Lo malo es que le gustan mucho los gusanitos y me los roba. En casa de Tere, que así se llama la prima de mamá, también hay perdices, periquitos y estacionalmente liebres y hasta sapos, así que mientras mamá no ceda y pueda tener mi propia mascota… hacedme un hueco en vuestra casa!!!

Leo y Lana

Persiguiendo a Lana

P.D. Otro día me haré una foto con Chispa, la hija de Lana que vive en casa de otra prima, la saga continúa y la diversión… también!!!

Qué será, será

11 de Enero de 2010 en La vida de Leo

Nota: La calidad del vídeo no es muy buena a pesar de que el teléfono de mamá es nuevecito. Quizás si se porta bien el año que viene le pida a los Reyes un iphone para ella…

Bueno no, buenísimo

09 de Enero de 2010 en La vida de Leo

Un santo, un bendito, un ángel de la corte celestial, el virtuosismo hecho niño de un año y medio. Eso es lo que debo ser (o parecer ;) ), porque de otra forma no me explico que los Reyes Magos me hayan traído tantas cosas y tan chulas este año. Porque además de lo que pedí en mi carta mucha otra gente le había escrito a los Tres de Oriente para que dejaran un detallito en su nombre: mis tíos, mis abuelos, mi amiga Lucía, mi tita Pepi… Por lo que se ve no sólo soy un niño muy bueno sino también muy afortunado.

Lo único que lamento es no poder haber dado las gracias de antemano a Sus Majestades, porque el día de la Cabalgata y para variar, llovió. Así que las carrozas, en lugar de pasearse por las calles de mi pueblo lanzando caramelos y regalos, volaban por ellas, tanto que parecía que se estaban entrenando para el Paris-Dakar. Los vi muy rápido, aunque por lo que pude observar a ellos debió de lloverles bastante porque tenían el pelo como ricitos de oro, supongo que por la humedad. Pero mi mamá me dijo que no me preocupara, que como eran magos el tiempo no sería un obstáculo para que pudieran repartir sus regalos. Y así fue. Cuando por la mañana abrí la puerta del salón y vi todos aquellos juguetes… qué emoción!!! Me puse a dar saltitos de alegría y rápidamente me dirigí a comprobar que aquello no era un sueño. Había una moto, una hormigonera, una granja… y hasta un pijama de Woody!!! Pero bueno, nada mejor que un reportaje fotográfico para recordar cómo fue mi mañana de Reyes.

Regalos

Moto 1

Moto 2

Granja

Cubos

Abuelo

Globos

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