Mejorando
En primer lugar, y antes de enrollarme como suele ser habitual, quiero dar las gracias a todos los que os habéis interesado por mí estos días, es muy agradable saber que tanta gente se preocupa por uno
Ya estoy mejor de lo mío. Desde el sábado no he vuelto a tener fiebre aunque eso sí, mocos todos los que queráis y más. Vamos, que una convención de caracoles no tiene tanta mucosidad como yo. Pero gracias a la batería de medicamentos que mis papás me obligan a tomar (antibiótico, aerosoles y cortisona) estoy empezando a expulsarlos, que no olvidemos son el enemigo número uno. Bueno, más que ellos los malditos bichos microscópicos que los generan. A esos, a esos es a los que hay que destruir. Según mi Doc ya tengo buena ventilación de ambos hemitorax y no presento estertores patológicos. Lo que yo decía, que estoy mejor.
En la visita del lunes aprovechamos además para hacer la revisión de los 18 meses. Ya mido 79 cm y peso 11,6 Kg. Sigo con mi tipazo de albondiguilla, jeje. El Doc le preguntó a mis papás qué era lo que comía y ellos le contestaron que terminarían antes diciéndole lo que no comía. Ay que ver, me están creando una fama de antropófago… Se sorprendió mucho cuando le dijeron que me comía yo solito una porción de pizza para cenar aunque realmente no entiendo porqué, porque mi papá es capaz de comerse una entera él solito y nadie alucina ni nada de eso. Mi mamá, como ya he dicho alguna vez, es que es más de fruta. Dice que ahora que viene la temporada me va a comprar fresas, que aún no las he probado y por lo visto están muy ricas. Y es que se ha empeñado en que tengo que aligerar mi dieta, que menos mal que el otro día la analítica que me hicieron en urgencias no recogía datos de colesterol porque con todo el chorizo que como… Pero es que a ver, está muy rico. Y no soy el único que opina así, que mi amigo Francisco bien que le hincó el diente el otro día al que mi mamá le daba en la hoguera de San Antón. Como ya comenté el año pasado, ese día es tradición que en mi pueblo se hagan hogueras y aunque yo estaba un poco bronquítico, mis papás me llevaron a la que organizó mi abuelo y la coral. Bien abrigado, eso sí. Había palomitas, ponche, sardinas, chorizo, tocinillo… vamos, un festín!!!
Esa noche además fue la penúltima que mi nueva amiga Lidia pasó dentro de la barriguita de su mamá. Ayer, pasado el medio día, por fin vino al mundo la preciosidad que os voy a presentar:
Es una niña muy deseada así que estoy seguro de que sus papás la van a querer y cuidar un montón. Y ya estaré yo para enseñarle los gajes del oficio, jejeje.


