A comer, ñam, ñam
Escribe un niño de un año, seis meses y un día. Lo digo por los que no se han pasado por el post anterior, para que no se os olvide que ya he cumplido los dieciocho. Y aunque quedamos en que tras llegar al año ya nunca más iba a volver a celebrar ningún cumplemés, este era especial. Por eso lo de la sorpresita que mi mamá me tenía reservada, ni más ni menos que… ¡¡¡ una tarta de gusanitos !!!
Yo creo que además de súper apetecible está muy chula, aunque ella opina que no es tan colorida (ni fácil de hacer) como las de chuches. Pero es que yo aún no puedo comer gomitas, algún lametazo a un chupa-chups y poco más. Eso sí, cuando me salgan todas mis muelas y los colmillos será otro cantar. Entonces podrá explayarse en cada celebración con creaciones tan golosas como la que ella y mi tita Teresa hicieron para la boda de mis papás.
Creo que en la familia de mi mamá tienen una vocación frustrada, la de pasteleras y/o inventoras. Y llegados a este punto, aprovecho para invitaros al nuevo blog de Teresa, donde podréis ver las cosas tan chulas que hace y en qué ocupa su tiempo libre y su imaginación (Para quien no lo sepa ella fue la que hizo mi megatarta de cumpleaños).
Por cierto, que se me olvidaba comentar que mi papá también aportó su granito de arena a la tarta de gusanitos: él se comía todos los que a mamá se le rompían
. Aunque os podéis imagimar quién fue el que más disfrutó con el “pastel”…
Pensaréis que me paso todo el día comiendo y la verdad es que no os equivocáis mucho, pero a ver, tengo buena boca, tampoco pasa nada por eso, ¿no? Yo no me avergüenzo de mi tipazo de albondiguilla, nunca lo he hecho y nunca lo haré. Pero eso sí, os advierto que si alguien está pensando en invitarme a comer que se lo piense dos veces, que sale más barato comprarme un trajecillo. Que yo no sigo la máxima de desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo. De eso nada, yo desayuno, como y ceno como un auténtico rey. Hoy por ejemplo mi papá, atendiendo a la sugerencia de mi Doc, ha decidido introducirme en lo que viene siendo el desayuno tradicional: pan tostadito con aceite (de mi pueblo, of course). Yo hubiera preferido que además le añadiera un poquito de tomate y unas birutillas de jamón, pero él ha creído oportuno empezar poco a poco.
¿Veís como como yo solito? Estoy hecho un máquina. Después me he tomado mi bibe y se me ha quedao el pecho como una tabla. Pero es que con lo que me muevo últimamente… necesito calorías por un tubo!!! Además, una buena alimentación es imprescindible para conservar la belleza natural de uno, que no es poca.
Hala, y termino que me voy a merendar.




