Monillo de feria
No es justo. Que pasa, ¿que porque soy pequeño podéis hacer conmigo lo que os dé la gana? Ponerme, quitarme, traerme, llevarme… aquí mi opinión no cuenta para nada. Y no me vengáis con la excusa de que cualquiera no puede traducir mi atatata caaaaaaaaaaaaa como “haz el favor de no colocarme eso en la cabeza que no me favorece para nada”. Porque el elevado y contundente tono de mi voz debería ser suficiente y servir como medida disuasioria para los que osan reirse a mi costa que normalmente, y atentando contra los principios de la sangre, son mis papás.
La verdad es que yo no le veo ninguna gracia. Es como si yo a mi papá le colocara un pañal o a mi mamá un babero y un chupete. Eso no es gracioso, es ridículo. Y para colmo además les dijera que pusieran su mejor sonrisa para fotografiar la humillación y dejar constancia de por vida. Todavía si fuera época de carnaval, como la que se aproxima, podría entenderlo, pero así de buenas a primeras que te “decoren” con cualquier cosa que encuentran a mano, pues no.
Y lo peor de todo es que ocurre desde que era pequeño…
P.D. Me vengaré…


