Buscando petróleo
Seguro que la mayoría ya me está imaginando a lo James Dean en los campos de Texas, un niño irresistiblemente atractivo con botas y gorro de cowboy que de pronto descubre en su pequeño trozo de tierra un yacimiento de crudo que lo hace inmensamente rico. Lástima, pero no. Aquí el que suscribe aún no tiene pasaporte y a diferencia de otros amiguitos míos no he tenido la suerte de cruzar el charco. Es más, ni siquiera aquí en La Torre tengo trozo de tierra propio, nada, ni un par de olivas en las que iniciar la prospección. Y peor todavía, dudo mucho que en estos lares podamos algún día encontrar el codiciado oro negro.
Pero hay otros sitios donde buscar petróleo, uno muy particular. El que yo busco no es un combustible fósil y a diferencia de ese que venden en barriles es 100% renovable (a veces 200%) lo cual es bueno, muy bueno, porque significa que al explotar el recurso no contamino nada de nada. Además puede ser muy nutritivo depende de en qué momento. Otras ventajas, buscarlo entretiene e incluso puede servir para jugar con otros niños haciendo competiciones de a ver quién encuentra más o cuál es el sitio más original donde ubicarlo.
Este petróleo es genial, yo no sé por qué los científicos no se ponen manos a la obra y hacen de él la energía de este siglo XXI. Porque además puede fabricarlo cualquiera, quiero decir, que si necesitas energía para tu coche vas, te sacas tu propio petróleo, alimentas el vehículo y hala, listo. Sólo hay que tener una precaución, no hacer la prospección demasiado profunda porque podemos sacarnos un ojo…
Y aunque yo no encuentro nada malo en sacarse uno su propio petróleo (sí, los mocos) entiendo que puede ser un poquito desagradable así que, para compensar, os dejo una foto más glamurosa, una en plan Leo Dean…


