Domingo de ramos diferente
Ayer fue domingo de ramos, que es el día en el que oficialmente comienza la Semana Santa. Es un día en el que la gente se pone sus mejores galas y sale a ver la procesión de “La Borriquilla”. En mi pueblo tenemos nuestro propia imagen del pollino, pero debido a un turbio asunto entre cofrades e Iglesia la pobre lleva dos años encerrada en su establo sin catar la calle, así que nos quedamos sin procesión. Mi mamá me ha dicho que cuando antes salía lo hacía acompañada de muchos niños que llevaban ramas de olivo. Y la verdad, no me extraña que echen mano de ese árbol en concreto, porque como ya dije una vez otra cosa no, pero lo que es olivos aquí tenemos para reventar.
Así que esa mañana después de desayunar pensamos que si los olivos no venían a procesionar, pues nos íbamos nosotros a los olivos, a vivir un domingo de ramos alternativo. Y así en lugar de ponernos guapos (de ropa, que uno es guapo se ponga lo que se ponga) nos chandarizamos y al campo que nos fuimos, yo con mi mochila de la Vaca Connie llena de reservas (agua, pajitas, galletitas saladas… en fin, esas cosas básicas para la supervivencia en caso de emergencia) y mi pelota de Pocoyó por si me animaba a echar un partidito. El kit de mis papás era algo extraño, e incluía una bolsa de plástico y unos cuchillos. Oh, oh, ¿qué van a hacer con eso? Porque sé que me quieren si no pensarían que se han vuelto unos psicópatas y me iban a… no, quita, mejor ni decirlo.
Pero no, cuando llegamos al campo vi que se pusieron a buscar entre la hierba y que se ponían muy contentos cada vez que descubrían una cosa tipo palo de color verdinegro que cortaban y guardaban en la bolsa (qué alivio). Luego me explicaron que esos palos eran espárragos y que pretendían encontrar los suficientes como para preparar esa noche la cena. Ay madre, yo sabía de eso de la crisis pero no imaginaba que la cosa estaba tan chunga, ¡que tenemos que ir a buscar la comida como si fuéramos hombres prehistóricos! ¿Acaso han cerrado el Carrefour y el Mercadona?¿Qué será lo próximo? ¿Papá lanza en mano persiguiendo liebres, ciervos y cochinos jabalís? ¿Vestirme con sus pieles? Uf, pues se nos van a echar los ecologistas encima… “Que no Leo – me tranquilizaron mis papás – que esto lo hacemos por diversión. No te preocupes que no te va a faltar nunca el picadillo, la pizza de las Grecas, tus bibis ni los modelitos más fashion”. Ah, pues qué alivio (otra vez).
Aclaradas todas mis dudas pensé que si ellos iban allí a divertirse pues yo tenía que hacer lo mismo, así que me puse a jugar con las florecitas, las piedras, la tierra, las ramas e incluso con las aceitunas que había en el suelo, que este año por culpa de todo lo que ha llovido había más que en los árboles. A punto estuve de comerme una, pero mamá no sé por qué no me dejó, que ella bien que se las toma luego con una cervecita.
En fin, que casi me ha gustado más este domingo de ramos que el tradicional de la procesión. Quién sabe, igual si los cofrades y el cura no se arreglan lo convirtamos en una tradición familiar.
Y hoy, como las fotos han salido con tanta luz (¡por fin luz!), ración extra de instantáneas. Y… ¡vídeo!









