Leo y Luca en nunca jamás

abril de 2010

¿Comparaciones? No, gracias

05 de abril de 2010 en La vida de Leo

Era Viernes Santo por la mañana. Lucía un sol espléndido, así que mi mamá, mi primo Alejandro y yo nos dispusimos a salir para disfrutar del día que la primavera y el calendario festivo nacional nos regalaban. Sin embargo la cosa empezó a torcerse cuando pasamos de largo por el parque y comenzamos un recorrido poco habitual por las calles de mi pueblo. Suerte que mi primo y yo llevábamos mucha gasolina (gusanitos y pajitas) porque anduvimos un buen rato. Finalmente llegamos a la plaza de la Iglesia donde según Alejandro olía a “fumado” un montón. La verdad es que la escena era un tanto extraña: gente vestida de pitufos siderales (léase, con vestidos blancos hasta los pies y capas y gorros en forma de cono de color azul), carrozas con llamas olímpicas y figuras muy tristes y un montón de almirantes de la marina con tambores y cornetas. Yo observaba atento, no muy convencido de querer estar allí. De pronto los de los galones se pusieron a tocar y el silencio reinante se rompió con un estruendo horroroso. Ahí fue cuando decidí que, definitivamente, no quería estar allí. Me puse a llorar con un llanto que ni mi mamá, mi primo, el chupe o más gasolina pudieron consolar, así que los tres tuvimos que salir corriendo de allí. Pero en mi huída tuve tiempo de escuchar a una señora que decía: “Ay qué lástima, mira cómo llora. ¡Pero si a todos los niños les gustan los tambores!“. Si no llega a ser porque el pánico ya se había apoderado de mí me hubiera vuelto para decirle: “Disculpe, señora, pero acaso todas las señoras son unas entrometidas enlacadas como usted? No, ¿verdad? Pues que sepa que no, que ¡NO a todos los niños nos gustan los tambores!

Me enfadé mucho con el comentario, porque no es la primera vez que me toca escuchar algo parecido. Qué pasa, ¿que todos los niños tenemos que ser iguales? ¿Que si no nos gustan los tambores, los carruseles o el fútbol somos de otro planeta? ¿Acaso no saben los mayores que en la diferencia está el gusto?

Yo como muy bien pero no por eso soy mejor que los niños que comen menos.

Yo duermo junto a (y a veces con) mis papás y me despierto mucho, pero no por eso soy peor que otros que duermen solos y a pierna suelta.

Yo tengo todas mis muelas, pero no por eso soy más adelantado que los que no las tengan.

Yo no sé decir pipí ni caca, pero no por eso soy menos inteligente que otros que ya localizan sus pestes.

Yo soy yo, diferente y único, como cada uno de los niños de este mundo. No quiero que me comparen con los demás porque cada uno tenemos nuestro propio ritmo de aprendizaje y nuestros propios gustos. Así que tomad nota de ello, mayores: dejadnos crecer libremente. Y si queréis competir con otros papás, que a veces sois muy dados a ello, apuntaos a la liga de futbito local o a algún concurso gastronómico, pero dejadnos a nosotros al margen.

Y el que me vuelva a hacer sentir mal porque no me gusten los tambores que se prepare para la revancha argumental, ¡que esta vez no me pillará desprevenido!

He dicho.

Único

Leo y Luca en nunca jamás funciona con WordPress | Acceder
Suscríbete a las entradas y a los comentarios.