Leo y Luca en nunca jamás

mayo de 2010

Jacuzzi

30 de mayo de 2010 en La vida de Leo

Mi mamá cree que en otra vida fui pez. Dice que de otra forma no se explica la pasión que siento por el agua. Y es que es ver el líquido elemento y… ¡me vuelvo loco! A los suecos esos del mamma mía les deben estar pitando los oídos todo el santo día porque de un tiempo a esta parte el “aaaaaaaba” se ha convertido en mi grito de guerra.

Y es que además de calmar la sed ahora que el calorcito empieza a apretar (bebo mucha “aaaaaaaba” últimamente) el hache dos o es una magnífica compañera de juegos, ya sea a lo grande o más en plan pequeñito (uou uou ooo…). A lo grande es cuando bajo a la fuente que hay cerca de casa y me dedico a echar piedrecitas con toda la fuerza de mis biceps mientras grito “aaaaaaaba”. Es muy divertido, porque a veces salpica y me mojo. Mamá cree que no es divertido, porque a veces salpica y me mojo. Esto debe ser eso que dicen de las dos caras de la misma moneda. Creo que los operarios municipales tampoco estarán muy de acuerdo con esta afición, que el día que vengan (si es que vienen) a limpiar la fuente se la van a encontar con más piedras que en Roma. En plan pequeñito es cuando después de beber “aaaaaaaba” derramo sin apenas proponérmelo un poquito en el suelo y mis manitas se dedican a extender bien el charquito. A veces no cae el “aaaaaaaba” suficiente, pero eso no es problema porque entonces la escupo. Mi mamá tampoco está muy conforme con esto, como siempre chafándome la diversión. Y si en ese momento no tengo ganas de beber “aaaaaaaba” nada más sencillo que vaciar la botella directamente, no nos vamos a andar con tonterías.

Bueno, y ya cuando me baño… eso es otra historia. Ahí si que disfruto como un auténtico pez, pero uno muy activo, que no paro quieto ni un segundo. Los mayores dicen que el baño ha de ser algo relajante pero ese no es mi caso. A mis papás, sin ir más lejos, les encantaría tener una bañera de esas que hace burbujitas para liberar tensiones y acostarse cada noche bien relajaditos, pero dicen que no nos lo podemos permitir. Yo, la verdad, sigo pensando que meterse en remojo y quedarse quieto como un hueso de pollo haciendo caldo es muy aburrido, pero aún así estoy desarrollando un novedoso sistema para complacer a mis papás…. ¡y gratis! La idea es muy sencilla y consite en liberar tensiones gaseosas una vez que uno está en el “aaaaaaaba”, que empieza a hacer burbujitas y, sí, ciertamente dan gustirrinín. Lo mejor es que soy consicente de ello y ahora cada vez que sé que toca baño voy haciendo acopio de gases para luego soltarlos todos de golpe dentro del “aaaaaaaba” y así hacer nuestro propio jacizzi, que es como se llama la bañera de las burbujas.

Y este ha sido el briconsejo de hoy. De nada papás ;)

Jacuzzi

Examen express

25 de mayo de 2010 en La vida de Leo

Esto es el colmo.

Resulta que por lo visto no es suficiente con las notas que me ponen en mi guarde que ahora cada día mi papá (alentado por mi mamá, claro está) me somete a una ronda de preguntas y respuestas al más puro estilo pasapalabra, es decir, a toda pastilla. Sobra decir que el que pregunta es él y el que responde yo, ¿verdad? Él dice que lo hace para que afiance mis conocimientos, no vaya a ser que de un día para otro se me olviden las cosas. Por favor, ni que yo fuera mamá. Las preguntas siempre suelen ser las mismas, no así el orden, en una clara maniobra de despistaje por su parte, porque si no dice que me aprendo las respuestas de carrerilla y la prueba no sería efectiva.

Yo, que no me queda otra, me lo tomo como un juego y como tal a veces participo más y mejor y otras menos y menos mejor (que yo peor nunca). El examen de ayer, que como veréis hice vestido con traje de noche aunque el sol todavía se caía a pedazos, fue más bien de los segundos, pero es que estaban pasando los autobuses por la calle y andaba algo distraído. Es de notable alto. Además, para vengarme los de matrícula de honor me los reservo para esas ocasiones en las que mi madre no tiene a mano la cámara, jajaja (risa maléfica ;) )

El síndrome de mamá

23 de mayo de 2010 en La vida de Leo

Mi mamá tiene serios problemas. Y no hablo de su cabeza, donde las conexiones neuronales están evaporándose a una velocidad pasmosa y provocando un olvido detrás de otro, a cuál más clamoroso. Tampoco hablo de esas crisis de limpieza que de vez en cuando le dan. Que igual está todo manga por hombro una semana sin que pase nada que de pronto un día le entra la neura y quiere tenerlo todo limpio y ordenado en media mañana. Imposible ma. Por supuesto tampoco me refiero a su afán por ir de tiendas tarjeta en mano, que a este paso no repito modelito en todo el verano…

Hablo de un problema mucho más gordo. No os asustéis pero… mi mamá padece el temido SMF, o lo que es lo mismo, el Síndrome de la Mamá Fotografiadora.

El SMF es un trastorno que afecta casi exclusivamente al sexo femenino, y más en concreto a las mamás primerizas. Aparece de forma brusca nada más salir de la sala de partos y se manifiesta por un afán incontrolable por captar cada movimiento del recién llegado, desde que abre los ojitos por primera vez hasta que pasado un tiempo éste tiene autoridad y capacidad suficiente para mandar a la susodicha mamá a freír espárragos, momento en el cuál el SMF se transforma en el SMD, o Síndrome de la Mamá Desterrada.

El SMF está siendo estudiado por los más importantes científicos de todo el mundo pero hasta el momento nadie ha encontrado una cura para el mismo, ni siquiera un tratamiento que reduzca los síntomas. Pobre de mi mamá.

¡¿¡¿¡¿¡¿Pobre de mi mamá?!?!?!?!

Y una porra, ¡¡¡ POBRE DE MI !!!

Que desde que nací parece que el salón de mi casa es un photocall permamente, que no me deja ni un segundo de tranquilidad, Leo mira, mira… flashazo… Leo aquí, sonríe… flashazo… Leo cariño, esta para el blog… flashazo. Y luego cuando sea mayor y tenga que dejarse una pasta en el oftalmólogo por mis problemas de vista se quejará. Es que es insufrible, de verdad, todo el día con la cámara en mano y el dedo flojo. Normal que nuestra DSC T2 acabara estirando la pata definitivamente, si es que la tenía sobreexplotada a la pobre. Ah, pero no ha perdido el tiempo no, como buena mamá sufridora del SMF rápidamente ha adquirido una máquina torturadora de esas nueva. Llega mañana y yo ya estoy temiendo que le haga el rodaje al aparato a mi costa. Por eso no me ha quedado otra que dejárselo bien clarito en mi nueva camiseta (gracias tita Lola por sensibilizarte conmigo). Mamá, ya está bien, sé que estás enferma pero por favor piensa un poco en mí. A partir de ahora…

STRICTLY NO PHOTOS !!

No photos

Oreo

P.D. Hoy es el día del DOS. Es mi cumplemes número veintiDOS y sólo faltan DOS meses para que cumpla DOS años ;)

El regreso del bolardista

20 de mayo de 2010 en La vida de Leo

Ha perfeccionado la técnica.

Ha ampliado la libertad de movimientos.

Ha multiplicado la precisión.

Ha vuelto el rey de la Calle Nueva.

Ha vuelto, ahora por su propio pie,… el contador de bolardos.
(y Leo también ;) )

Dedicado a nuestro amigo el chichuplero.

La gracia del día

13 de mayo de 2010 en La vida de Leo

Ayer me levanté de muy buen humor de mi siesta vespertina, la única que hago ya (se nota que soy grande). No debería decirlo, pero esto no es lo habitual. Normalmente me despierto bastante chinchoso, quejica, gruñón… Hasta que no pasa un buen rato no me entono y vuelvo a ser el niño alegre y divertido de siempre. Pero ayer el sueñecito me sentó de perlas y mejor aún el despertar. Así que mi mamá y yo no desaprovechamos la ocasión y rápidamente nos pusimos a jugar. Hicimos torres con mis cubos de cartón, paseamos al perrito detective, nos escondimos debajo de la mesa, me sepultó en una montaña de cojines… Yo reía y reía, me lo estaba pasando genial y ni me acordaba de que afuera los chaparrones margaritos (ahora llueve, ahora no, ahora sí, ahora no) nos estaban fastidiando la tarde de paseo. De pronto agarré a mamá de la cara, emocionado, y le hundí el dedo en el ojo diciendo “jjjjjjjo, jjjjjjjo”. Y ella, que no desperdicia oportunidad para instruirme, decidió que era hora de la clase de anatomía. Sí, ¡ese es el ojo! (¿seguirá siéndolo cuándo acabes de atravesármelo?). Venga Leo, y ahora, ¿dónde está la nariz? Buah, eso está chupado mamá, pues ahí, y yo señalé la nariz. Vale, ¿y la boca? Caaaaa, caaaaa, dije señalando la boca. ¡Genial! y ¿la oreja? A lo que yo respondí: beeeee, beeeee. En ese momento mi mamá sufrió una extraño ataque de risa, jajaja, jajaja, jajaja y más jajaja. Luego empezó a darme besos como una loca besucona y finalmente me dijo: la oreja Leo, ¡no la oveja!
Y esa parece ser que es la gracia.
Madres, ¡no hay quién las entienda!

Orejas

Señor Don chichón

12 de mayo de 2010 en La vida de Leo

Si ya me lo decían mis papás todo el tiempo: Leooooo, ten cuidado que te vas a caer. Leooooo, ten cuidado que te vas a dar. Leooooo ten cuidado que te vas a romper los piños antes de que te terminen de salir. Leooooo… Y claro, tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. O lo que es lo mismo, tanto he desafiado al peligro que al final yo, Leoooo, me di el tortazo del siglo.

Fue el sábado por la tarde. Mis papás y yo estábamos en el parque disfrutando de que el fin de semana su densidad de población infantil se reduce drásticamente (misterio misterioso). Tenía campo libre para correr y eso fue lo que hice. Pero con mi particular forma de correr, que es desplazando rápidamente mis fibrosas piernas hacia adelante y girando mi cabeza hacia atrás. Por si me voy dejando algo por el camino. Que no sé por qué no tenemos ojos en la nuca, con lo útil que eso sería. Si yo los hubiera tenido habría visto el palo de madera del columpio, que por otra parte siempre ha estado ahí, pero bueno, que en ese momento no ubiqué. Así que cuando giré de nuevo mi cabeza para correr como se supone que hay que correr… ¡zas!, me tragué el palo enterito. En toda la frente. Sobra decir que mis llantos se oyeron hasta en Torreperogil Norte, pero a ver, es que me di un leazo en toda regla. Como por arte de magia me salió una pelota de color morado que mis papás intentaron reducir untándome media cabeza con la barrita esa arreglachichones. Mientras, lo típico, revoloteo de gente metiéndose donde no la llaman: ay pobre, anda que no se tiene que dar golpes, eso son gajes del oficio. Acabáramos, ahora resulta que ser niño es un oficio. Pues que yo sepa no cotizamos a la seguridad social, ni tenemos sindicatos, ni se nos paga, ni tenemos derecho a pensiones, ni engrosamos la lista del paro… (menudo alvio para ZP). Y para colmo otros iban diciendo, venga, si eso no es nada, que los niños sois de goma. ¿Perdón? ¿De goma? Venga ya, a ver si voy a tener que venir yo, que apenas levanto dos palmos del suelo, a decirle a los mayores que lo del Inspector Gadget es men-ti-ra. Sí que es cierto que nos recuperamos más fácilmente de los golpes, pero de ahí a frivolizar con nuestro dolor de esa manera… Porque sí, duelen. ¡Y mucho! Ay, ay, mi pobrecita frente…

Chichón

La foto está tomada 24 horas después del golpe. El color morado dio paso a uno verdoso que ahora se ha tornado amarillento. Ay qué ver, qué artísticos son los chichones…

¿Dónde está la Giralda?

09 de mayo de 2010 en La vida de Leo

La vida en la guardería no es nada fácil. La atención, aunque constante, no es exclusiva como pasa cuando estoy en casa, donde soy el único niño y todos están pendientes de mí. Los bichos campan a sus anchas entre nosotros, que somos muy generosos y no nos importa compartir los chupetes o los mocos. Los juguetes son comunes y muchas veces hay que ponerse muy serio para defender la posesión de uno de ellos. Y algo muy grave, hay dos turnos para comer.

La comida de la guarde es 100% casera. Está hecha con cariño, es sana, variada, nutritiva y está deliciosa. Con estos atributos, y teniendo en cuenta que a mí me gusta un poquito (sólo un poco) darle a la mandíbula cualquiera comprenderá que cada día, en cuanto mi seño me coloca el babero, corro a sentarme a la mesa deseoso de degustar el menú. El problema es que a veces el tiempo que transcurre desde que tomo posiciones hasta que llega la comida es demasiado para un culillo inquieto como el mío. Me aburro de estar esperando y siempre encuentro alguna excusa para levantarme a seguir jugando, momento que algún “amigo” aprovecha para birlarme la silla. Y yo no me preocupo, porque la comida aún no está en la mesa. Pero cuando mi olfato me dice que la cocinera se acerca e intento recuperar mi sitio sin éxito… uf, entonces es cuando me cabreo de verdad. Que no me habéis visto a mi cabreado. Leo el león. Furioso. Lloro y lloro y busco a mi seño para que me dé de comer AHORA, YA. Y ella tranquilamente me dice, “lo siento Leo, el que se fue a Sevilla perdió su silla”. Pero ¿qué? ¿cómo? ¡Si ni siquiera he salido de la clase! Qué Sevilla ni que ocho cuartos, ¡yo quiero comer!, ¡que me devuelvan mi sitio ya! Pero nada, no hay manera, por mucho que insista y llore me toca esperar al siguiente turno.

Mi mamá me ha dicho que aunque Sevilla es muy bonita, con su Giralda, su Torre del Oro, su barrio de Santa Cruz o su aroma a azahar, que si en el futuro quiero comer el primero evite hacer estas visitas que no logro comprender a esta cuidad vecina. Y yo pienso, vamos a ver, si no sé cómo diablos he llegado a Sevilla ¿cómo voy a evitar ir? ¡Que yo lo único que quiero es comer!

Silla

Pan

Reivindicando lo barato

05 de mayo de 2010 en La vida de Leo

He de reconocer que soy un tío con mucha suerte. Además contar con un montón de cosas de esas que dicen que el dinero no puede comprar, como el cariño infinito elevado a infinito de mis papás o una salud (casi) de hierro, no me faltan las que sí requieren de cierta liquidez económica. Voy siempre hecho un pincel y tengo modelitos para todas las ocasiones, tantos que si cortar etiquetas fuera deporte olímpico mi mamá seguro que ganaba la medalla de oro. En nuestra cocina siempre hay cositas ricas para comer, todo de la mejor calidad. Y tengo tantos juguetes que a veces el salón de casa parece un parque de juegos infantiles, por no decir una discoteca cuando los pongo a todos a funcionar al mismo tiempo. Sí, lo sé, puede que suene un tanto materialista. Pero en mi defensa he de decir que yo no he pedido nada de esto. Bueno, sólo lo de comer, pero del resto cero patatero. Es más, en muchas ocasiones intento hacerles entender a mis papás que yo no necesito todos esos chismes para divertirme. Que yo me conformo con poca cosa, como abrir y cerrar las puertas del armario de su dormitorio, sacar su ropa de los cajones, vaciar las botellas de agua, pasear el limpiacristales por toda la casa, rebozarme en un roalillo de tierra, perseguir perros y pájaros, buscar la luna, contar coches… Ya véis, todo de lo más baratito.

Por eso mi mamá ha creído conveniente dejar de gastar dinero en juguetes de luces y sonidos varios e invertirlo en cosas más básicas y sencillitas pero igual de entretenidas. Aprovechando que han abierto una subsede de la China al lado de casa el otro día compramos un chisme de “jaja” (Bob Esponja) que hace pompas de jabón. Y oh, ¡qué maravilloso descubrimiento! Soplas y soplas por el arito y salen miles de pompas perfectamente esféricas que vuelan como los pajaritos, hacia el cielo. Lástima que no se pueden coger, que todas las veces que lo he intentado se han esfumado.

Pompas de jabón

Y aprovechando que la subsede de la China tiene mogollón de cosas, otro día fuimos a adquirir otro juguetito de esos baratos y rentables, una rueda con bola y palo con la que podría hacerme varios kilómetros sin enterarme. Por lo visto es algo bastante antiguo, pero digo yo que si ha llegado hasta nuestros días sin apenas cambios es porque funciona, ¿no?

Así que padres del mundo, una recomendación: dejad de invertir en juguetes de esos que dicen estimulan nuestra creatividad, nuestro aparato motor, nuestra inteligencia y todo lo demás nuestro porque… ¡el mundo está lleno de cosas mucho más baratas e igual de divertidas e instructivas!

Romería sin santo

03 de mayo de 2010 en La vida de Leo

No sé que le ha dado a mis papás este año que han decidido celebrar de forma alternativa todas las fiestas populares. Primero fue el domingo de ramos y ahora le ha tocado el turno al día de la romería de mi pueblo.

Como ya comenté el año pasado la romería se celebra junto al río Guadalquivir, en el que bañan al Santo homenajeado al ritmo de una música muy pegadiza (y un poco cansina también). Pero este año como ha llovido tanto, tanto, tanto, los caminos estaban bastante perjudicados y bajar a la ermita era casi misión imposible si tu coche no estaba preparado como para el Dakar por lo menos. Así que acogiéndonos a la propuesta de los papás de mi amiga Lidia decidimos ir a pasar el día al campo, sí, pero a un campo diferente. A uno donde no llegáramos mareados ni tuviéramos que pelearnos por una sombra ni fuéramos molestados por el continuo pum, pum de los cohetes (que aquella mañana empezaron… ¡a las 6:45!).

El sitio elegido fue junto a un charco enoooooooooorme. Claro, es que no sé si ya he dicho que este invierno ha llovido mucho, mucho, mucho… Aunque lo bueno de tanto aguacero es que ahora el paisaje está precioso y hay verde por todas partes.

Campo

Mis papás y sus amigos no perdieron el tiempo y en cero coma dos montaron un chiringuito completito, ratificando mi teoría de que al campo se va a comer: mesas, sillas, neveras y mucha comida. Y yo, que lo mío es darle a la mandíbula, no me corté ni un pelo y enseguida tomé posiciones y me hice amigo del rico jamón y del salchichón.

Comer

Entonces eran las 12:30 de la mañana. Es lo que los mayores aquí llaman echar la ligá, que es tomar un aperitivo antes de comer. Sí, ya sé, cosas de pueblo… Así que para hacer hueco antes de que llegara la comida de verdad decidimos hacer algo de deporte. Yo pensaba que iríamos a correr, a jugar con la pelota, incluso a nadar en el charco enoooooooooorme, pero no, nada de eso. El deporte que practicamos era bastante estático, no se sudaba nada y además te permitía incluso seguir tomando cervecita fresquita, lo cual me hizo dudar de que fuera realmente un deporte. El caso es que el papá de mi futuro/a amigo/a (nacerá en septiembre) sacó unos palos enormes de su coche y los plantificó junto a la orilla. Había un hilo transparente con una especie de gancho en su extremo en el que pusieron maiz dulce y lo lanzaron al agua. Iban a pescar, me dijeron. ¿A pescar, qué? ¿Una insolación? ¿Una cogorza? No hijo, me dijo mi papá, ¡vamos a pescar peces! Teníais que haberlo visto, estaba todo emocionado porque hacía un  montón de tiempo que no pescaba. Él era de doradas, caballas y pulpos, pero creo que ahora se va a pasar a los pescaítos de agua dulce. Lo bueno es que todos los bichitos que picaron volvieron al agua. Así incluso creo que yo puedo aficionarme a esto.

Pesca

Tanta agua me emocionó y lo único que quería era tirarme de cabeza a nadar con las carpas resbalosas esas pero como siempre mis papás me chafaron la diversión y me ataron en corto.

Pantano

Así que al final tuve que buscar una diversión alternativa, ¡lanzar piedras al agua!

Piedrecitas

Pero aún no he contado lo mejor. Y es que mi amiga Lidia llevó con ella a Bimba, que es una labrador retriever muy noble y juguetona. Tiene 14 meses pero está muy crecidita para su edad, creo que porque el tallaje perruno es diferente al nuestro… Me lo pasé genial jugando con ella y no se enfadó ni nada cuando intentaba cogerle la cola. Sólo hay una cosa que no le perdono y es que… ¡ella se metió al agua y yo no!

En fin, que fue un día de lo más completito. ¿Para cuando la próxima fiesta alternativa, papis? ;)

El día de mamá

02 de mayo de 2010 en La vida de Leo

Esta vez sí, es su día. Y además, en exclusiva.

Mucha gente dice que el día de la madre es un invento de El Corte Inglés, que es un día comercial, vamos. Pero yo he consultado la Leopedia y he descubierro que eso no es del todo cierto. Es más, la fiesta tiene bastante solera. De hecho las primeras celebraciones del día de la madre se remontan a la antigua Grecia donde se le rendían honores a Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades. Así que la cosa tiene su importancia.

Yo tal vez no sea un dios propiamente dicho, no soy todopoderoso ni omnipresente, aunque a veces lo parezca, pero para mi mamá como si lo fuera. Para ella soy LO MAS, LO MEJOR y LO MAS BONITO del Universo, así que, a pesar de que en el día de papá me quejé un poquito, creo que no es tan mala idea que un día al año esté dedicado a ella para que así un buen hijo como yo le pueda demostrar que este AMOR es MUTUO.

El año pasado, gracias a la ayuda de mis titos, conté muchas cosas sobre ella. Ahora que la conozco mejor podría añadir un montón de pequeños detalles más, pero esos me los guardo para mí. Porque sí, porque es MI MAMÁ, la de nadie más. Y no quiero que si alguien se entera de lo guay que es me obligue a compartirla. De eso nada.

Últimamente me porto fenomenal. Duermo bien, como mejor, no estoy chinche, me río a todas horas, doy besos y abrazos sin parar… pero hoy me voy a esforzar por hacerlo todo si cabe mejor. Ese será mi regalo mami. Bueno, ese y el precioso corazón que hice para ti en la guarde, ¿te gusta?

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