Jacuzzi
Mi mamá cree que en otra vida fui pez. Dice que de otra forma no se explica la pasión que siento por el agua. Y es que es ver el líquido elemento y… ¡me vuelvo loco! A los suecos esos del mamma mía les deben estar pitando los oídos todo el santo día porque de un tiempo a esta parte el “aaaaaaaba” se ha convertido en mi grito de guerra.
Y es que además de calmar la sed ahora que el calorcito empieza a apretar (bebo mucha “aaaaaaaba” últimamente) el hache dos o es una magnífica compañera de juegos, ya sea a lo grande o más en plan pequeñito (uou uou ooo…). A lo grande es cuando bajo a la fuente que hay cerca de casa y me dedico a echar piedrecitas con toda la fuerza de mis biceps mientras grito “aaaaaaaba”. Es muy divertido, porque a veces salpica y me mojo. Mamá cree que no es divertido, porque a veces salpica y me mojo. Esto debe ser eso que dicen de las dos caras de la misma moneda. Creo que los operarios municipales tampoco estarán muy de acuerdo con esta afición, que el día que vengan (si es que vienen) a limpiar la fuente se la van a encontar con más piedras que en Roma. En plan pequeñito es cuando después de beber “aaaaaaaba” derramo sin apenas proponérmelo un poquito en el suelo y mis manitas se dedican a extender bien el charquito. A veces no cae el “aaaaaaaba” suficiente, pero eso no es problema porque entonces la escupo. Mi mamá tampoco está muy conforme con esto, como siempre chafándome la diversión. Y si en ese momento no tengo ganas de beber “aaaaaaaba” nada más sencillo que vaciar la botella directamente, no nos vamos a andar con tonterías.
Bueno, y ya cuando me baño… eso es otra historia. Ahí si que disfruto como un auténtico pez, pero uno muy activo, que no paro quieto ni un segundo. Los mayores dicen que el baño ha de ser algo relajante pero ese no es mi caso. A mis papás, sin ir más lejos, les encantaría tener una bañera de esas que hace burbujitas para liberar tensiones y acostarse cada noche bien relajaditos, pero dicen que no nos lo podemos permitir. Yo, la verdad, sigo pensando que meterse en remojo y quedarse quieto como un hueso de pollo haciendo caldo es muy aburrido, pero aún así estoy desarrollando un novedoso sistema para complacer a mis papás…. ¡y gratis! La idea es muy sencilla y consite en liberar tensiones gaseosas una vez que uno está en el “aaaaaaaba”, que empieza a hacer burbujitas y, sí, ciertamente dan gustirrinín. Lo mejor es que soy consicente de ello y ahora cada vez que sé que toca baño voy haciendo acopio de gases para luego soltarlos todos de golpe dentro del “aaaaaaaba” y así hacer nuestro propio jacizzi, que es como se llama la bañera de las burbujas.
Y este ha sido el briconsejo de hoy. De nada papás













