El telón se vuelve abrir
Si revisamos el orden de entrega de los Oscars, que según tengo entendido son los premios del espectáculo más importantes del mundo mundial, veremos que se entregan según el orden de importancia pero a la inversa, es decir, los últimos son los que más expectación generan, los más prestigiosos, los mejores. ¿Y sabéis cuál es el penúltimo en la lista? Pues os lo digo yo, el de director. Va después que el de actriz, y que el de actor. Eso quiere decir que el director es mucho más importante que las estrellas rutilantes que dan la cara en una peli, aunque a priori pueda parecer lo contrario.
Yo he nacido para director, lo sé. Soy un Spielberg en potencia, un Coppola, un Wilder. Porque eso de estar de cara al público no es lo mío. Ya lo demostré el año pasado cuando por primera vez pisé las tablas de un escenario y este año lo he corroborado. Era la fiesta de fin de curso de mi guarde y otra vez teníamos que actuar frente a todos los papás y mamás. Que digo yo, ¿no hubiera sido mejor que cada uno demostrase su talento en el salón de su casa, en plan íntimo? Pues no, allí que nos subieron a todos los niños a bailar una canción de los tiempos de maricastaña de una tal Xuxa (apellidada rubia de bote). Y algunos bailaron, sí, sobre todo las niñas que deben tener unos genes para eso que nosotros los chicos no tenemos, mientras que otros nos dedicamos a llorar. No todo el tiempo, pero sí la mayoría.
Algunos creen que yo es que he nacido para actor de culebrones, todo el día con la lágrima floja, ay mi amol, pero no, es que lo mío no es el escenario.
Sin embargo he de decir que, paradójicamente, la gente se fijó mucho más en mí que en el resto de los niños, así que aún sin quererlo me volví a convertir en el protagonista de la actuación. Mi seño le dijo a mis papás que debo tener miedo escénico o algo así, porque en la clase bailaba y cantaba sin parar. Pues digo yo, igual sí…
Por eso mi mamá quiso comprobar al día siguiente si, como un buen director, conocía a la perfección el papel que se debía interpretar. Y parece ser que sí, oh, oh, oh…
Así que… ¡que se preparen en Hollywood que llega el relevo de Almodóvar!



