Dos años
Llevo varios días dándole vueltas a la cabeza, pensando por qué mi cumpleaños número DOS debería ser tan especial como el número UNO. Porque ya sabemos que el primero es el más importante… ¿o no? La verdad es que aquél fue un día señalado en mi vida, pero… ¿por qué este no lo iba a ser menos?
Por eso me he puesto a repasar todo lo que ha ocurrido en los últimos 12 meses. Y gracias a que tengo este blog para dejar constancia de ello, que si tuviera que echar mano de las neuronas marchitas de mi mamá… apaga y vámonos. Y repasando me he dado cuenta de que en este tiempo he cambiado un montón. He pasado de dar cuatro pasos torpes a correr como un torpedo. Canto, bailo, salto, llamo a la gente por su nombre y sé los colores (los básicos, aún no alcanzo a entender lo que es el azul petróleo ni el rosa palo. Creo que esos colores sólo los pueden distinguir las que vienen con el cromosoma XX de serie…). Doy besos y abrazos a mis papás y a la gente que me cae bien. Hago puzzles, ojeo libros, construyo torres enormes, como solito, señalo las partes de mi cuerpo… El pelo me crece a un ritmo inusualmente rápido teniendo en cuenta lo pelón que era. Tengo genio (aunque yo prefiero llamarlo carácter), juego al fútbol, llamo a los abutobuses y siempre digo hola y adiós cuando llego o me marcho de un sitio, educado que es uno. Y todo, todo esto (y más) lo he aprendido en el último año. Así que definitivamente voy a dejar de pensar para afirmar que mi cumpleaños número DOS es tan especial como el número UNO, que todo esto… ¡hay que celebrarlo!
Y vaya si lo celebraremos, ¡a lo grande! Tengo entendido que se prepara otra fiesta, temática por supuesto. Eso sí, no me preguntéis el tema porque no tengo ni la más remota idea, otra vez es una sorpresa. Será mañana sábado. Sí, ya se que debería ser hoy que para eso es mi cumple, pero no sé que problemas de logística hay con la decoradora y la pastelera que necesitan más tiempo. Bueno, en realidad no me importa. Lo que cuenta es que vendrán mis amigos y pasaremos un rato genial, seguro. Ah, ¡y habrá regalos! Porque… ¿qué sería de un cumple sin regalos? Mejor especifico, ¿qué sería de MI cumple sin regalos? Pues nada, para qué vamos a engañarnos. Quiero regalos, quiero besos, felicitaciones, risas, juegos, diversión, ochíos, gusanitos, globos, fanta de naranja, piñata y una vela. Porque, por si no ha quedado suficientemente claro…
¡¡¡ HOY ES MI CUMPLEAÑOS !!!
¡¡ EL NUMERO DOS !!!
¡¡¡ FELICIDADES A MI !!!

