Los Siete Enanitos
Blancanieves es una jovencita de piel muy blanca, por eso se llama como se llama (aunque también es conocida como Akele). Pero no os confundáis, que no es porque la pobre esté como mi mamá, sin pillar cacho de sol en todo el verano, ni porque esté malita, que a pesar de tener ya más de setenta años sigue con una figura escultural y sin una arruga. En realidad la culpa de su extremada palidez es del señor que la dibujó, que debió de perder el lápiz color morenito entre todos los millones de lápices de colores que tendría.
Pero a mí en realidad esta señorita no me importa demasiado, que es un poco okupa y está llena de remilgos. A mí los que verdaderamente me gustan son los otros protagonistas de la historia de Blancanieves: los enanitos. Mi interés por estos tipos de corta estatura y amplia barriga surgió quizás por empatía, que no olvidemos que yo soy algo bajito y con generosa figura, aunque eso sí, infinitamente más bello que ellos y con la oportunidad real de poder superar el metro dentro de un par de años o tres. Descubrí a los enanitos en mi guarde, donde hay unos dibujos suyos enormes decorando las paredes que mi seño nos enseñaba cada día. Y nos decía, mirad, este es el enanito dormilón, que siempre tiene mucho sueño, este es el enanito gruñón, que siempre está enfadado, este es el enanito mocoso, que siempre está estornudando… Y digo yo, hay que ver estos enanitos que clarísimamente clara tenían su personalidad, que seguro que en su vida iban a necesitar un psicólogo… En fin, que me cayeron simpáticos. Un día que mamá y yo estábamos en el parque, muy poquito antes de empezar las vacaciones, nos encontramos a mi seño y ella le comentó lo que me gustaban esos siete tipos bajitos y regordetes. ¿Ah sí? Dijo mi mamá, pues no se hable más. Acto seguido puso a mi papá a “tomar prestada” la peli de internet (shhhhh, no se lo digáis a la ministra…) y cuál fue mi sorpresa cuando vi a aquellos hombrecitos en movimiento y cantando ajo, ajo, que sin duda es mi canción favorita.
Ahora “Los Siete Enanitos y la niña esa paliducha” (título alternativo) es una de mis pelis de cabecera, y me quedo quitecito viéndola, incluso cuando sale la bruja mala, o lo que es peor… ¡cuando sale el príncipe!













