Pupa
Me encanta abrir y cerrar cosas: armarios, cajones, puertas, ventanas… Aún no me lo he propuesto pero quizás incluso de mayor me dedique a abrir y cerrar negocios, una cosa que por lo que veo está muy de moda últimamente. Mi mamá, siempre intentando sacar provecho de mí, ya me ha dicho que si me voy a dedicar al mundo de los negocios mejor lo haga en el sector de la hostelería, y más concretamente de la hotelería, que ella lo que quiere es que abra un hotel, a ser posible en alguna zona costera con palmeras y chiringuitos varios y que le ponga una habitación para ella y mi papá, una suite de esas todo lujosa con servicio de habitaciones permanente. A mí la verdad es que la idea no me disgusta, lo del hotel digo. Otra cosa es eso de tener a mis padres siempre vigilándome…
De momento me conformo con abrir y cerrar otras cosas, aún arriesgándome a salir seriamente perjudicado con la entretenta. De hecho harto estoy de escuchar a los mayores advertirme de que me voy a pillar un dedo, una mano, un brazo o la cabeza. Leo deja ya la puerta… Leo deja ya la ventana… Leo que te vas a pillar alguna parte de tu cuerpo… Pero Leo ni caso. Y claro, al final tanto va el cántaro a la fuente que se rompe.
Me pillé un dedo. Sí, me hice mucha pupa. Y lloré, lloré un montón cuando vi que mi uña se ponía de un color morado intenso. Que yo no quería manicura ni nada de eso, que no soy una niña de las de mi guarde. Yo sólo quería jugar a abrir y cerrar la puerta y asustar a mis papás y a mi abuelo. Pero no, la diversión acabó de la peor de las maneras posibles, bruscamente y con resultado lesivo en mi pequeño y delicado dedito, el que frió el huevo.
Debería decir que desde entonces no he vuelto a jugar a abrir y cerrar los elementos de la casa pero la verdad es que eso no es del todo cierto. Y es que me gusta el riesgo, qué le vamos a hacer. A ver si te piensas mamá que lo del negocio hotelero no tiene también los suyos, ¿eh? Vale que quizás no acabe dañado físicamente pero igual económicamente acabo con mucha pupita.
Mi uña está recuperándose y… ¿cómo se llama esa parte desde donde nace? Mmmmm, ni idea. Bueno, no importa, que desde esa parte donde nace ya me está saliendo con su color habitual. Quién sabe, puede que para navidad el color morado haya pasado a la historia.












