Dos mejor que uno
El otoño empieza a notarse, ya ha doblado la esquina y enfila la calle de la meteorología adversa a toda pastilla. Hace bastante fresquito, sobre todo a primera hora de la mañana cuando este pobre que escribe tiene que ir a la guarde. Además, los días son mucho más cortos. Bueno, hasta donde yo tengo entendido esto no es del todo cierto, que todos los días del año duran exactamente lo mismo, 24 horas. Lo que quiero decir es que amanece más tarde (insisto, doy fe que casi llego con la luna a la guarde) y anochece mucho antes, con lo que hay menos luz. Y si hace unos meses a las 9 de la noche era cuando salíamos al parque hoy a esa hora ya estoy planchando la oreja. Esto es una novedad, porque hasta hace muy poco me iba a la cama algo más tarde. Pero “gracias” a que mi mami ha pensado que debería eliminar la siesta de mi rutina y dormir todo lo que necesito durante la noche pues llegada cierta hora mi cuerpecito no puede más y pide a gritos que Morfeo venga a por él. Si me preguntáis lo que opino de esta medida os diré que a las 4 de la tarde me parece una idea estupenda. A esa hora pasan un montón de autobuses por mi calle, ponen Dora la Exploradora, mi mami acaba de llegar del trabajo con unas ganas enormes de jugar conmigo y mientras come puedo re-comer con ella. Es genial. Eso sí, preguntadme cuatro horas después y os diré que es una idea nefasta, que un niño necesita dormir su siesta para poder estar fresco y aguantar hasta las 9 que ponen Bob Esponja (coja para los amigos). Pero bueno, ellos, mis papis, se apiadan de mí y cuando empiezo a ponerme tontillo rápidamente sacan la artillería ligera para calmarme: ¡meeeeer! (¡a comeeeeer!) La deliciosa cena consigue tranquilizarme pero el espejismo dura poco y cuando el plato está vacío enseguida reclamo la artillería pesada: ¡upeeeeeeeee! (¡chuupeeeeeeeee!)
Así que en esa disyuntiva me encuentro, que no se si es mejor un sólo sueñecito o dos. Eso sí, lo que tengo claro, claro, clarísimo es que en cuanto a chupes se refiere… ¡¡¡dos mejor que uno!!!
Y porque no me caben más en la boca que si no…
Por cierto, hablando de bocas, otra novedad que se me había olvidado comentar: ¡ya tengo una muela de esas de los dos años, bien!

