Carta a la cigüeña
Querida cigüeña:
Soy Leo, Leo de La Torre. Supongo que me recordarás porque pocos niños habrás dejado en este lugar con un nombre como el mío. Por lo visto hace ya más de dos años hicimos un viaje juntos desde la ciudad de la Torre Eiffel, pero si te soy sincero, yo no me acuerdo absolutamente de nada. Es más, lo que me viene a la memoria de aquél entonces es una piscina que cada vez se hacía más pequeña y un columpio un poco raro.
Dicen que ese es tu trabajo, llevar bebés a los que serán sus papás y mamás.
Y dicen, dicen… que en mayo nos traerás uno a nosotros.
Hace tiempo que lo sé, pero la verdad es que me ha costado asimilar la noticia. ¿Un bebé en nuestra casa? Pero… ¿por qué?, ¿para qué? Si mis papás ya tienen su joya de la corona, su actor principal, su ración de risas, llantos y cacas pestosas, de besos y abrazos a cualquier hora del día…
Un bebé…
He llegado a preguntarme si acaso no tenían suficiente conmigo y eso me ha dejado bastante preocupado. Con lo que yo me esfuerzo por hacerlos felices, ahí venga a tirar cohetes, llamando a los autobuses con esa pasión desbordante, aprendiéndome los números, los días de la semana, bailando todo el día, cantando… Hubo un momento en que mi autoestima se resintió bastante, pero hablé con mis papás y me dijeron que si estaba loco o qué. Literal. Que yo era lo más de lo más, único e insuperable, y que si te habían encargado un bebé era porque yo los hacía tan, tan felices que querían multiplicar todo lo que yo les daba por dos. Uf, menudo alivio que sentí… Si es por eso, vale. Pero que sepa ese bebé que va a tener el listón muy alto, que yo soy mucho Leo.
Mis papás terminaron de convencerme diciéndome que él no va a tener la suerte que yo he tenido de tenerlos a ellos en exclusiva, que va a tener que heredar todas mis cosas y que a partir de ahora habrá más juguetes en casa. Por lo visto yo como tengo más experiencia tendré que enseñarle un montón de cosas, como a meter objetos extraños en la lavadora, a tirar de la cisterna aunque no hayas hecho pipí, a pintar en sitios prohibidos… en fin, todo lo básico que ha de saber un niño.
Así que vale cigüeña, que puedes traernos al bebé cuando quieras, que prometo intentar ser un buen hermano mayor.
Un beso,
Leo
P.D. Te aconsejo que le pidas a los Reyes Magos, a Papa Noël, a San Nicolás o a quién quiera que te traiga los juguetes en Navidad una nueva cámara de fotos. Esa que tienes las saca un tanto extrañas…

