En mi cama nueva
Hay muchas señales que delatan que me hago mayor. En las tiendas del señor gallego ya no compramos en la sección de bebés (lo del plural es un eufemismo, que ya se sabe quién maneja la tarjeta de plástico…), ahora vamos a la de niños. Mi lenguaje progresa por momentos y ya es bastante fácil entenderme. También empiezo a tomar mis propias decisiones, aunque a veces la opción elegida termine cayendo en saco roto porque siempre hay alguien que opina que decide mejor que yo (como por ejemplo cuando quiero salchichas para cenar pero alguien cree que “son mejores” las croquetas de pescado).
Y desde el sábado hay una prueba más, porque ese día mi cuna heredada desapareció y fue sustituida por una camita propia. Se acabó lo de dormir encerrado entre barrotes, como si yo fuera un vulgar delincuente. Bueno, vale que he pasado más tiempo en la cama de mis papás que en mi lecho “natural”, pero es que ahí se está tan agustito… Ellos creen que no lo sé, pero para mí no es ningún secreto que el cambio viene propiciado por la próxima llegada de mi hermanito. Él tendrá la suerte de compartir su cama cuando nazca y por eso a mí me han puesto una para mí solito, eso sí, con la excusa de que es porque ya soy un niño grande y eso.
Mi primera noche fue genial y dormí en ella hasta el día siguiente. La segunda… bueno, digamos que me rebelé en plena madrugada y reclamé volver a la cama grande. Al final mamá me convenció entre susurros y me quedé. En realidad me gusta porque tiene dos ovejitas en el cabecero y una almohada enorme (aunque yo sigo prefiriendo a mi perrillo). Eso sí, king size no es que sea demasiado, que más bien es tirando a estrechita. Pero como mis papás han tenido el detallazo de instalarla al lado de su cama (por razones logísticas y de otra índole que no vienen al caso), no podía ser más grande. La verdad es que a mí eso no me importa, yo mientras durmamos en comuna soy capaz de hacerlo donde sea.
Y al margen de este tema, que ya podía haber escrito otro post pero se me ha antojado hacerlo en este, comentar que hoy hemos estado de fiesta en Andalucía porque es nuestro día, y olé. En mi guarde lo celebramos el viernes con un desayuno tradicional a base de tostadas con aceite y pintando nuestra banderita blanca y verde. Pero aún no consigo decidir qué actividad me gustó más












