Nuevo miembro en la familia
Pensareis que soy un pesado, que si es que voy a hablaros otra vez del pájaro de mi hermanito Luca. Pero no, la cosa va por ahí… o casi.
Dicen que todos los niños vienen con un pan debajo del brazo, aunque yo a Luca la verdad es que no le he visto ni media hogaza. Pero sí que ha traído otras cositas, esos regalos de los que mis papás estuvieron hablando durante todo el embarazo. Cuando fui a verlo al hospital me encontré con un peluche de mi amigo el ratón orejudo. Supongo que Luca supo gracias a mamá cuánto me gusta Mickey y pensó que sería un regalo genial. Yo se lo agradezco, pero no sé explicar por qué motivo pero el muñecajo en cuestión no me hizo ninguna gracia, así que decidí que mejor se lo quedaba él y desde entonces ahí está en su minicuna, de siesta permanente.
Suerte que Luca como yo tiene dos papás (dicen que son los mismos, pero yo no quiero creerlo mucho) y también tuvo el asesoramiento del sector masculino de la familia. Así que cuando llegamos a casa mi papa me llevó a mi cuarto y me enseñó una caja de cartón. “Toma, un regalo de Luca“, me dijo. Pensé que el peque no mejoraba lo del peluche, que era un poco cutre, que uno se conforma con poco pero con tan poco… Entonces fue cuando papá abrió la caja y descubrí lo que había dentro: ¡un lorito! Era pequeño, pequeño, como Luca, y un poco desplumado, aunque se intuía perfectamente el color que ya tiene: verde, azul turquesa y amarillo. Menuda sorpresa me llevé. Y es que mi papá pensó que ahora que mamá pasa mucho tiempo cuidando a Luca sería bueno para mí que yo también tuviera la responsabilidad de cuidar a otro ser vivo. Por eso le ayudo a darle de comer su papilla de cereales, que se la damos con una jeringuilla. Gracias a ella mi agapornis está creciendo tanto que desde ayer vive en una jaula con columpio y todo, menudo chalecito. Aunque me ha dicho mi papá que esta especie de loros, también llamados inseparables, pueden volar libremente por la casa sin miedo a que se escapen, que son muy fieles.
Mi mamá crree que hubiera sido mejor idea comprarme un pez o una planta de tomates cherry, pero es que como no le gustan los animales… Y yo que lo siento mami, pero si tú te has traido a Luca a casa sin preguntarme… ¡yo me quedo a mi lorito quieras o no!















