Romería a cubierto
Ayer fue un día de muchas celebraciones. La más importante, claro está, era la del día de las mamás, porque…¿qué haríamos nosotros sin ellas? Además se celebró el día del trabajo, que digo yo que tal y como están las cosas últimamente se va a convertir en una fiesta minoritaria. Y para terminar, aquí en mi pueblo, celebramos nuestra tradicional romería.
Hace dos años, cuando yo contaba con tan sólo nueve meses y era un bebé a un chupe pegado, mis papás me estrenaron en esto de ser romero. Aunque debería de añadir que no me quedé todo el día, que fui un romero light que prefirió irse a su casa a comer y a echar su sagrada siestecilla, pero bueno, lo básico de la fiesta sí que lo vi. El año pasado decidimos ser romeros alternativos, y aunque pasamos el día en el campo comiendo y bebiendo, que es el objetivo fundamental de cualquier romería, pensamos que sería mejor hacerlo lejos del bullicio de la nuestra. Y tan bien que lo pasamos.
Este año los mayores tenían dos cosas muy claras. Una, que se juntarían para comer y beber (como no) y otra que habría que hacerlo a cubierto porque los tipos del tiempo nos han colocado una borrasca encima que no hay manera de que se mueva. Así que compraron el equivalente a un dinosaurio en carne y a una piscina olímpica en bebida y nos refugiamos en la casa del abuelito de mi amiga Carla, donde había piscina, un jardín precioso y dos perras con las que enseguida hice muy buenas migas. Aunque la verdad, para buena compañía… ¡la del chorizo!
En mi guarde también hemos celebrado la romería, que hasta procesión con caballo hicimos y todo. Nuestras seños nos colocaron además unos pañuelos en los que podía leerse la típica frase de “¡Viva el Señor Santiago!” que se oye por todos sitios estos días, ¡nos lo pasamos genial!
Y como no hay procesión sin música, la nuestra también estuvo amenizada con la marcha que acompaña a nuestro Santo a caballo, que para los que no la escucharan en el post del año pasado es esta en su versión oficial y la que yo muestro a continuación en su versión adaptada
No sé que tendrán pensado mis papás para el año que viene, aunque seguro que me sorprenden con algo diferente. A mí la verdad es que no me importa demasiado el plan, que yo mientras haya chorizo…



