Cuatro semanas
Hoy vuelve a haber luna llena. Eso significa que se ha completado un ciclo lunar completo desde el día que nací, o lo que es lo mismo, que han pasado veintiocho días igual a cuatro semanas desde entonces, ¿verdad que el tiempo vuela?
En esta última semana he seguido con mi evolución exponencial, crezco a un ritmo vertiginoso y aprendo muy rápido. Levanto mi cabeza cual tortuguita prácticamente desde el primer día de vida, aunque ahora lo hago manteniéndola bastante tiempo. También soy capaz de fijar mi mirada en las cosas que me interesan, como las caras de mis papás o de Leo cuando se me acercan a decirme cositas. Comienzo a esbozar sonrisas, pero no esas entre sueños que son sólo un acto reflejo, no, unas de verdad. Y ya se intuye lo evidente, que me voy a llevar a las nenas de calle con ella… Incluso el pasado miércoles, justo después de postear mi tercera cumplesemana y estando boca abajo en la cama de mis papás, me di la vuelta yo solito. Mamá se quedó con la boca abierta y temió eso que todo el mundo dice, que los segundos son mucho más espabilados que los primeros. Yo creo que cumpliré con esa regla no escrita, porque apunto maneras
El problemilla de los gases continúa, uf, menudo incordio son. Leo, que pasó por lo mismo, me dice que no me angustie y tenga paciencia, que el malestar pronto pasará… y que luego vendrán los dientes, los virus varios, los mocos… Animándome, ¿eh, Leo?

Estos días también estoy empezando a descubrir el calor. Sudo como un pollico en un invernadero, sobre todo por las noches, por eso de dormir pegadito al máximo a mami, así que ha decidido que ya va siendo hora de que me meta de lleno en mi papel de heredero y ha rescatado la ropa más mini que Leo usó sus primeros y veraniegos días. Ahora luzco tipazo en manga y pantalón corto, con lo que quedan al descubierto para disfrute del personal mis recién estrenadas arruguitas y roscas. Y es que todo el mundo me lo dice, que estoy hermosísimo (esa es la palabra que usan) y que parezco mayor. Normal, ¡ya peso 5 kg! Se quedan sorprendidos cuando mamá les dice que aún no tengo un mes y que todas mis chichas son gracias a su teti solamente, ¡como si eso no alimentara! Vamos, que se me ha puesto un cuello que ni el de Fernando Alonso.

Esta semana también hemos cambiado de vehículo. Atrás ha quedado el capazo menos explotado de la historia y ahora paseo (cuando me dejo pasear) en el huevito verde pistacho que tanto usó Leo. Me gusta más porque es más recogidito y sobre todo porque me permite ir viendo el mundo. Y es que… ¡tengo mucho que descubrir!

P.D. ¿Habéis visto el nuevo encabezado de nuestro blog? ¿A que es chulo? Lo ha hecho mi tito Alfonso (gracias tito). Si alguien no lo ve que pruebe a vaciar la caché de su ordenador. A mi mamá le pasó, llevaba puesto una semana y ni se había enterado la muy torpe…
