Cien por cien teta
Estos días se está celebrando en España la Semana Mundial de la Lactancia Materna. Y como a mí otra cosa no pero lo de celebrar se me da a las mil maravillas, que pequeño sí, pero fiestero más, he pensado que podía unirme a la causa desde este mi blog. Bueno, vale, nuestro blog.
Sé que hay cierto jaleillo entre los que defienden lo de dar teta y los que por el motivo que sea deciden no hacerlo, pero como a mí no me gusta entrar en polémicas hablaré de lo que a mí me funciona, que es exprimir a mi mami. Me enganché a ella apenas media hora después de nacer y desde entonces ambos somos un binomio, un pack indivisible, como los tetrabrick esos de zumitos, lo mismo. Podría pensarse que nuestra relación es un poco parásita, que ahí estoy yo venga a chupar de ella, pero sé que en el fondo no deja de ser una simbiosis perfecta: ella me da alimento y yo, yo… ¡yo crezco feliz! Y eso para mi mami es lo mejor del mundo. Pero es que además de alimentarme la teta me consuela y hace que mi vida sea más fácil. Ya con Leo sabía eso de que la lactancia debe ser a demanda, pero conmigo y por ese motivo la teoría se ha hecho práctica desde el primer momento. Por eso no es raro que me haya autoservido en cualquier lugar y situación, sin pudor ninguno. Porque como nos han dicho muchas veces mientras lo hemos hecho, que una madre dé el pecho a su hijo es la cosa más natural y bonita del mundo. Así que no nos privamos, ni de día ni de noche. Aunque bueno, creo que esto último tiene un poco agotada a mi mamá… Pero es que a ver, los relojes no se han hecho para lechones como yo. Quizás sea por eso, porque mamo cada dos por tres, por lo que luzco unas carnes que ya quisieran los de Campofrío. Todo el mundo, hasta mi propio hermano, dicen lo hermoso que estoy. Y la verdad es que no se equivocan, que menudos jamones los míos. ¡Para que luego digan que la leche materna no engorda!


En mi última revisión la señorita de las banderillas, a la sazón “asesora de crianza”, le dijo a mi mamá que ya podía darme cereales, y en un mes fruta. Creo que lo de probar nuevos alimentos me gustará, pero de momento vamos a seguir con la dieta tetuna porque… ¡no hay más que verme para comprobar lo bien que me va!

