Leo y Luca en nunca jamás

Esperando al bebé

Treinta y nueve semanas

12 de mayo de 2011 en Esperando al bebé

Ropa del bebé: lista
Cochecito del bebé: listo
Minicuna del bebé: lista
Chupetes para el bebé: listos
Pañales para el bebé: listos
Regalitos que traerá el bebé: listos
Besos para el bebé: listos
Bebé… ¿listo?

Pues no, parece que aún no, ¡y eso que ya sólo queda una semana para la fecha prevista! Me da a mí que este va a ser como yo, de puntualidad británica. Aunque bueno, la verdad es que en los dos últimos días la cosa se está animando, o al menos eso es lo que dice mi mamá que ya sabéis que es la que lleva al inquilino dentro… Por lo visto un tipo también del país donde conducen al revés, un tal Braxton Hicks, le está mandando cada dos por tres no sé qué contracciones raras que hacen que la barriga se le ponga dura como una piedra. Yo no entiendo mucho de esto, pero parece ser que eso es un signo de que queda poquito tiempo para que por fin pueda conocer a mi hermanito.

En casa la emoción por la llegada de este nuevo miembro es la misma que cuando hace casi tres años era yo el que estaba por llegar. La única diferencia es la logística de esta ocasión, y cuando digo logística quiero decir yo mismo. Porque… ¿qué van a hacer mis papás conmigo cuando tengan que salir pitando para el hospital? Que alguien tendrá que cuidarme al menos un par de días, digo yo. El que tiene más papeletas para ello es mi abuelo, y yo encantado porque me lo paso muy bien con él. Por suerte además el hospital está muy cerquita de casa y mi papá podrá venir muy a menudo para ver cómo van las cosas. Aunque lo mejor sería que mi mamá no tuviera que estar allí mucho tiempo y que pronto vuelva a casa con el enano para que así podamos empezar esta nueva etapa.

El 15 de julio de 2008 mi mamá publicó este post justo cuando se cumplían las mismas treinta y nueve semanas de embarazo. En él enseñaba la última foto de su barriga antes de que yo naciera. Y ahora… ¿volverá a ocurrir lo mismo? ¿Será la siguiente foto la de la carita de nuestro esperado bebé?

Treinta y ocho semanas

05 de mayo de 2011 en Esperando al bebé

Sí, sí, ¡treinta y ocho! ¿A que es increíble que el tiempo haya pasado tan deprisa? Si parece que fue ayer cuando le escribía mi carta a la cigüeña y en apenas unos días vendrá a dejarnos el encarguito. Porque según me ha contado mi mamá, desde hace una semana su embarazo se considera a término, o lo que es lo mismo, que el bebé ya está listo para nacer. Aunque eso no quiere decir nada, que lo mismo se nos hace el remolón y se nos planta en el mes de junio… Mi mami espera que eso no ocurra y que nazca como yo, clavadito. Más que nada porque como tarde mucho puede que termine cargándome la minicuna que ya tiene montada y preparada para él en el salón de casa. “La cama del bebé”, como yo la llamo, tiene ruedas y yo me dedico a pasearla de un sitio a otro como si fuera un juguete más. De momento mis papás me dejan hacer, pero sólo porque está vacía. Dicen que cuando el peque esté durmiendo en ella tendré que dejarla quietecita para no molestarlo, pero que bueno, que ya si acaso cuando se ponga chinche podré darle uno de mis divertidos paseítos por nuestros dominios para calmarlo guión marearlo.

El pasado martes mamá fue al hospital donde nacerá mi hermanito para que una máquina medio sísmica registrara sus movimientos, su frecuencia cardíaca y si había o no contracciones. Lo primero a tope (para variar), lo segundo perfecto y lo tercero cero patatero. Yo la verdad es que estaba un poco asustado porque la gente últimamente le preguntaba ¿y cuándo vas a correas? Y yo decía, una de dos, o a mi mamá la van a implicar en un caso de corrupción o la van a atar a alguna especie de aparato de tortura de la edad media, de modo que la preocupación era más que justificada. Para tranquilizarme ella me explicó que es así como suelen llamar coloquialmente a ese registro y que el nombre le viene de las gomitas con que sujetan los aparatitos a la barrigota de las mamis. Desde luego, a veces la gente es más rebuscada…

En fin, como iba diciendo, que las rallitas que la máquina dibujó en el papel indican que el bebé está perfectamente donde está, cosa que certificó la eco que después le hicieron a mami. Por fortuna sigue en posición de preparados, listos, ya, o sea, boca abajo. Pesa en torno a los 3 kilos (casi nada) y parece que está muy a gusto flotando en el líquido ese de nombre raro, así que la doctora no creyó conveniente ninguna nueva cita hasta el mismo día en que debería nacer, el 19 de mayo. Ahora la cuestión es… ¿llegaremos a esa fecha? Venga, se admiten apuestas. Para el/la que acierte prometo un regalito. Y si ya de paso da con el nombre que ya por fin parece que va a tener… ¡doble premio!

El hermanito

29 de abril de 2011 en Esperando al bebé, La vida de Leo

Por si no ha quedado suficientemente claro, voy a tener un hermanito. La teoría me la sé a la perfección, y a las pruebas me remito. Ahora…¿qué pasará con la práctica?

Ya veis que como mis papás no dicen ni pío del nombre uno tiene que usar sus propios recursos (aclaro que Carla es el bebé más pequeño del grupo de amigas de mamá, por eso yo a todos los bebés los llamo así ;) )

Hermanito, te estamos esperando… ¡o no!

Treinta y seis semanas

23 de abril de 2011 en Esperando al bebé

Uy, uy, uy… ¡qué poquito queda ya! Tan sólo cuatro semanas para que llegue la famosa fecha en la que mi hermanito tiene previsto asomarse a este mundo. Puede que sea antes o puede que después, pero vamos, que su llegada es inminente es algo más que evidente. Y qué bonito pareado me ha salido.

Desde hace un tiempo cada vez que pasamos por el hospital donde yo nací mi mamá me dice que pronto iremos allí por el bebé y que luego lo llevaremos a casa donde yo tendré que cuidarlo mucho y decirle ea, ea, ea para que se duerma, darle un chupe pequeñito que compraremos para él (que se olviden de que le deje uno de los míos) y ayudar a mis papás a cambiarle los pañales. A cambio me han dicho que el peque traerá un regalo para mí. Yo les he dicho que si puede ser un autobús, pero no sé si podrá cargar con semejante peso siendo tan pequeñito. Aunque bueno, igual tiene ayudantes como los Reyes Magos… veremos a ver qué pasa.

De momento el bebé sigue moviéndose mucho y aunque parezca que a estas alturas de embarazo pocas novedades puede haber sí que hay una: ahora le da hipo. Ocurre desde hace más o menos diez días. Mi mamá estaba un poco extrañada por no haberlo sentido en este embarazo porque a mí me daba un montón cuando estaba dentro de ella. Dicen que es un signo de buena vitalidad, y yo digo, no, si viendo cómo se mueve el bicho… ¡vitalidad tiene de sobra!

Recuerdo al principio del embarazo cuando todos nos preguntaban si el bebé sería niño o niña y que qué preferíamos nosotros. Creía que no habría pregunta INEVITABLE número tres, pero sí que la hay. Ahora todo el mundo, hasta personas a las que apenas conoce, interroga a mamá con un “¿y cuánto te queda?“. Debe ser que el tamaño de su barriga delata el principio del fin de esta aventura. Y es que no lo niegues, mami, ¡menuda panzota tienes!

Y aunque esto no tenga nada que ver con el embarazo de mami, no puedo dejar pasar la ocasión de decir que hoy es el día del tres: es mi cumplemés número 33 y sólo faltan 3 meses para que cumpla 3 años, ¡bien! Además, así aprovecho y pongo una foto mía con mi camiseta del Madrid, que para una vez que ganamos algo en los últimos tiempos…

Mamá pájaro

19 de abril de 2011 en Esperando al bebé, La vida de Leo

Desde hace unos días mamá espera en casa la llegada de mi hermanito, que según la famosa fecha prevista debería estar aquí justo dentro de un mes, porque si no me equivoco hoy es día 19… Yo es que sólo sé contar hasta el doce, pero bueno, ya se ha encargado ella de recordarme qué día era hoy.

Al principio su presencia en casa me descolocó un poco porque yo estaba acostumbrado a despertarme con papá, que era el que me llevaba y recogía de la guarde y luego me dejaba con mi abuelo hasta que ella volvía de trabajar. Por eso el primer día que abrí los ojos y me la encontré en la cama pensé, “qué bien, hoy debe de ser sábado, ¡fiesta!“. Mi gozo en un pozo. Cuando vi que los juegos matinales acabaron y que tocaba vestirse de calle empecé a llorar y a gritar que a la guarde no. Incluso usé mi arma más eficaz, la carita de corderito degollado, pero ni por esas. Menos mal que luego a la salida allí estaba ella con unos gusanitos para compensar el disgusto. Suerte también que uno es de reflejos rápidos y rápidamente comprendí la nueva situación, así que el pollo no se ha vuelto a repetir. Sinceramente yo preferiría quedarme con ella toda la mañana pero por lo visto está aquejada de un síndrome que la mantiene hiperocupada el tiempo que yo estoy socializándome y aprendiendo. Ahora dedica esas horas a limpiar toda la casa y a preparar concienzudamente las cositas que necesitará el bebé. La verdad es que estoy un tanto preocupado porque mi mamá no es de obsesionarse mucho con lo de la bayeta y tanta limpieza compulsiva es desconcertante. De momento tenemos en casa a un señor que nos pinta las habitaciones cosa que no entiendo demasiado porque a mí mis papás cuando me ven acercarme con una cera o un lápiz a la pared me regañan y me dicen que eso no se hace. Y encima al tipo este van y le pagan, en fin. Está limpiando ventanas y lavando ropa como una loca. ¡Y hasta va a poner cortinas nuevas! También ha dejado listo el fórmula uno del enano, heredado claro está. Lo único nuevo es una plataforma en la que se supone que yo iré subido cuando salgamos a pasear. Creo que se acabaron mis días de ir sentado, al menos cuando salgamos en trío.

Dicen que esto que padece mi mamá se llama “Síndrome del nido”, aunque yo de momento no veo por ningún sitio ni ramas, ni hojas ni pegotes de barro. Y aunque ejerza de mamá pájaro, tampoco le han salido alitas. Aquí el único alado soy yo, pero no por pájaro, sino por angelito ;)

Treinta y cuatro semanas

09 de abril de 2011 en Esperando al bebé

Pues esto, amigos míos, entra en su recta final. Esto es el embarazo de mamá, por si acaso os habéis despistado… Cuando queramos darnos cuenta tendremos en casa al bebé, al que ya reconozco como “el hermanito”, un chiquitín que espero no modifique mucho mis rutinas ni merme la exclusiva atención que hasta este momento me prestan mis papás. Ellos, por si acaso, siguen preparando el terreno y ahora cada vez que vemos a un recién nacido, como a la niña de mi seño a la que regalamos la tarta de pañales o a la hermanita de mi amigo Rubén (del que ya os hablaré algún día) que nació hace dos días, mi mamá se esfuerza en hacerme ver lo pequeñitos y delicados que son y me pregunta si quiero que nosotros llevemos uno igual a casa. Entonces yo siempre le respondo que no, que el bebé mejor se queda en casa del bebé. Ella, sin embargo, creo que no está muy por la labor de ampliarle el periodo de alquiler a su movido inquilino, que si ya está muy pesada, que si el baño se ha convertido en la estancia más visitada de la casa, que si tiene el estómago a la altura de las amígdalas… aunque no os confundáis, que sigue queriendo que el bebé nazca cuando tenga que nacer, ¡antes no!

Ayer fue su última visita a la consulta del sexador de niños que comprobó con su súpermáquina que el bebé sigue estando fenomenal. Le dijo que ha ralentizado un poco su ritmo de crecimiento, lo cual mi mamá agradeció porque ya se veía dando a luz a un no-bebé de 4 kilos y pico. Aún así ya pesa 2.207 gr, que no está nada mal teniendo en cuenta que quedan seis semanas para que siga aumentando su tamaño. Una buena noticia es que el peque sigue como si estuviera en Nueva Zelanda, es decir, boca abajo. Pobre, debe tener toda la sangre acumulada en la cabeza… Era algo que mamá ya sabía porque todas las patadas que le da (que son muchas) siempre son en la parte de arriba de su barrigota. Esta barrigota:

El tipo, simpático como siempre, le deseó suerte para el parto y la derivó para la siguiente visita a bienestar fetal, que por lo visto es un sitio donde controlan la frecuencia cardíaca del bebé y sus movimientos. Otra señal más de que ya va quedando muy poquito. Esta vez también le dio un reportaje completito. Os dejaría una foto de la carita del bebé, pero mi querido hermano andaba en plan boxeador y tenía los dos puños delante de la cara. Pero para compensar, hoy traigo una foto del chalecito del peque desde una perspectiva nunca vista:

Yyyyyyyyyyyyyyyyy, para que nadie piense que la barriga de mamá es un ente aislado, le he pedido permiso para dejar una foto de ambas. A ella no le gusta “enseñarse” pero no se ha podido resistir a mi capacidad de persuasión. Ay, te tengo ganada mami…

Súper bebé

30 de marzo de 2011 en Esperando al bebé

Como lo prometido es deuda y uno no quiere ser deudor de nada, y menos a una edad tan temprana, hoy traigo las últimas imágenes en movimiento de nuestro bebé aún sin nombre. Pero antes… os cuento.

Hace un par de semanas (el tiempo que la pesada de mi mamá ha necesitado para montar el vídeo) el pack compuesto por mi papá, mi mamá con peque y yo fuimos a la casa de otro tipo de esos con una súpermáquina fotografiadora de bebés para que nos contara cómo iba creciendo el chiquitín y de paso nos diera un DVD que ella guardará como oro en paño para el recuerdo. Después de dejarle un regalito de bienvenida en forma de apestosa deposición (es que pensaba que a quien iba a visitar era a mí y esa es mi manera de defenderme, en plan mofeta) pasamos a la sala de cine donde en una pantalla enorme pudimos ver al bebé mientras yo gritaba, “¡miiiiiiira, el bebé!”. Es que no sabía si los demás se habían dado cuenta, por eso. Entonces el señor de la bata blanca, a la sazón director de la peli, comenzó a darnos un montón de explicaciones sobre su anatomía (que al ser tan grande el bicho tuvimos que ver por partes), muchas más de las que mi mamá había escuchado antes, lo cual es de agradecer porque a veces no basta con que te digan que “todo está bien”, sino que gusta saber por qué. Es lo que tenemos las mentes inquietas. Nos habló de su cerebro, de sus ojos, de su boca, de su columna, de su estómago… ¡hay que ver lo que sabe esta gente! Escuchamos latir su corazón y pudimos ver cómo fluía la sangre de mamá a él. Ya veis, el renacuajo le da al vampirismo. Andaba un poco tímido, que otra vez se escondió detrás de eso-que-acaba-en-enta. También le tomo las medidas, a lo que ya estamos más acostumbrados pero que siempre es un dato a tener en cuenta, sobre todo el del peso. El señor nos dijo que el bebé pesará más que yo al nacer (que recuerdo fueron 3.080 gr) y no me extraña, porque en sólo dos semanas había aumentado hasta los 1.728 gr, ¡casi 400 gr! Como siga a este ritmo la ropa mini que mi mamá le está comprando le va a quedar pequeña desde el primer día, y es que… ¡está criando un súper bebé!

Dedicamos el vídeo a nuestro tito Alfonso, que siempre está dispuesto a ayudarnos en las cuestiones técnicas e informáticas de este blog (y en las demás, también ;) )

P.D. ¡Hoy quedan 50 días para el 19 de mayo!

Treinta y dos semanas

24 de marzo de 2011 en Esperando al bebé

O lo que es lo mismo, doscientos veinticuatro días de embarazo. Madre mía, no quiero ni pensar en lo que tiene que ser la gestación de una elefanta…

Pues eso, que hoy cumplimos las treinta y dos semanas y todo sigue marchando estupendamente, tanto en el contenido como en el continente. Mi mami ahora es como un huevo kinder, gordita y con sorpresa dentro. Por suerte lo que salga de ahí no vendrá por piezas ni tendremos que armarlo, aunque con la práctica que tiene interpretando las instrucciones de los muebles de la tienda de las letras amarillas podríamos estar tranquilos si así fuera, que no le pondría los ojos donde la boca ni las piernas donde los brazos como hago yo a veces con mi Señor Patata.

Ya sólo quedan ocho semanas (cincuenta y seis días, ¡cincuenta y seis!) para que llegue el señalado como el probable de parto, que por si no os lo había dicho es el 19 de mayo. ¿Se adelantará? ¿Se atrasará? ¿Será puntual como un reloj suizo? Misterio misterioso. Lo que sí está claro es que mi mamá va a tener que ponerse las pilas en preparar todo lo que el bebé necesitará, que de ropa sólo no va a vivir el pobre. Hay que rescatar mi cochecito, comprar esas cremitas y geles delicados de la farmacia (yo es que ya voy a saco con el del Mercadona), los pañales, las mantitas… por no hablar de poner la casa a punto, que luego ya se sabe que el tiempo escasea y las pelusas se acumulan. Ella dice que no la agobie con estas cosas (sobre todo con lo de las pelusas), que lo que se necesite ya se irá viendo sobre la marcha, que si algo sacó en claro de su anterior post-parto es que hay muchas cosas de las que se compran que son absolutamente innecesarias. Pues vale mamá, tú misma, pero luego no me vengas con las prisas de última hora, te lo advierto.

Hoy, como viene siendo habitual, os dejo una foto de su barriga…

… ¡y una del bebé en 3D!

Esto es sólo un adelanto. Atentos a este blog porque próximamente veréis imágenes en movimiento del bebé, y no hablo de lo que se ve desde fuera, no, ¡desde dentro!

Esto… hay qué ver qué guapo es mi hermanito, ¿eh?

Moviéndose, la tradición continúa

14 de marzo de 2011 en Esperando al bebé

Hace casi tres años (¡tres años!), cuando este blog era propiedad de mis papás, mi mamá, que todo hay que decirlo no tiene el mismo don de palabra que yo, eso es evidente, escribió este post sobre lo que me movía dentro de ella. Aquéllo no era sino un preludio de lo que le esperaría fuera, que yo nunca he sido un bebé tranquilo. Vamos, que siempre fui el polo opuesto a esos dulces bebés que se ven quietecitos en su silleta, durmiendo plácidamente, entretenidos horas con un sonajero… A mí me iba la marcha, el movimiento. Y bueno, ahora que soy un niño de dos años y medio ni os cuento.

Y, aunque aún le sorprende, mamá dice que el bebé que ahora espera se mueve mucho más que yo y durante más horas al día (y por la noche, también). Por eso está bastante asustada, porque teme que lo que se le viene encima le va a dar bastante guerra, que este hermanito mío promete ser una culebrilla. A mí sin embargo no me importa demasiado, prefiero un compañero de juegos activo que no uno a la expectativa. Eso sí, mientras no me quite mis juguetes, no habrá ningún problema.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, así que yo le sugerí a mamá algo que no hizo conmigo (para que luego digan que los primeros nos lo llevamos todo), y fue inmortalizar esos movimientos para la posteridad. He aquí el resultado, bebé a las 30 semanas de vida en plena acción.

Y después siguió, y siguió, y siguió… Quizás la próxima vez sería mejor un montaje con sus “mejores” momentos ;)

Veintinueve semanas

04 de marzo de 2011 en Esperando al bebé

El embarazo de mamá sigue su curso. Estamos (sí, en plural, que a mí también me hace partícipe de él) en la semana 29, a tan sólo 11 de la meta… si es que el bebé decide aguantar dentro hasta el final, claro. Y me parece que eso es precisamente lo que ella quiere. Sin embargo cuando estaba embarazada de mí, sé, porque así lo he podido leer en este blog, que estaba deseando que naciera. Vamos, que no le hubiera importado que me adelantara un par de semanas por lo menos. No sé si eran las ganas que tenía de verme, lo pesada que estaba ya o el calor de la época, pero el caso es que hasta a la luna imploraba que acelerara el proceso natural. Pero no, ahí que estuve yo haciéndome esperar hasta el final. Veremos a ver qué pasa con el bebé, porque en todas las revisiones de las fotos raras sus medidas siempre han ido una semana por delante. Por cierto, que la última de esas visitas fue esta semana. Y la cosa no puede ir mejor.

Bebé ya está colocado cabeza abajo, aunque bueno, eso no quiere decir nada, que yo en esa misma semana también lo estaba y luego en una de mis numerosas piruetas me coloqué de culo. Es que me movía mucho… El peque ya pesa la friolera de 1.346 gr, casi un cuarto de kilo más que yo entonces, que esa diferencia en un poco de choped apenas se nota, pero oye, en un bebé tiene su importancia. Tanto que mis papás están un poco asustados, que si yo soy tragón este que viene tiene pinta de aventajarme. A este paso van a tener que domiciliar sus nóminas en el Carrefour, aunque bueno, mejor ahí que en la farmacia, ¿no? Mi mamá vino muy emocionada de la sesión con el sexador de niños porque pudo ver muy bien a mi hermanito, cómo se ponía los pies en la cara, se acercaba la manita a la boca e incluso tragaba liquido amniótico (puaj, ¡qué ásco!). Y dice que es precioso. Bueno, bueno, eso habrá que verlo cuando nazca, digo yo. Aunque eso sí, como se parezca a mí tan sólo un poquito no habrá duda, ¡será un adonis!

Y ahora las fotos, esta del continente (que no Carrefour)…

… y estas del contenido.

¡Un beso bebé!

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