Ultimo primer día de guarde
Dice el refrán que hasta lo bueno cansa si es en mucha abundancia. Y aunque yo hay veces que confío plenamente en el refranero español por su sabiduría y veracidad contrastada esta vez he de decir que… ¡y una porra!
Que vamos a ver, ¿quién se cansa de levantarse a la hora que le dé la gana? Aunque esa hora sean las 8 de la mañana y en agosto eso no esté bien visto, pero si es cuando has terminado de dormir, ¿qué importa? ¿Y qué tiene de malo salir todas las mañanas a pasear y a jugar debajo de los árboles? ¿O bañarse en la piscina cuando a uno le apetezca? ¿O dormir a pierna suelta la siesta con el aire acondicionado? ¿Por qué habría yo de cansarme de salir tarde al parque y de cenar en las terracitas? No, definitivamente el que ideó ese refrán no tenía ni idea de lo que eran las vacaciones. Y por supuesto nunca debió vivir la vuelta al cole.
Entendedme, no es que volver a clase sea malo, pero… sinceramente, es un rollo. Uno que ya se había hecho a la buena vida estival y hala, ahora otra vez a madrugar y a estar un montón de horas lejos de mamá, y de papá, y del abuelo, y de todos los que me han cuidado el último mes. De nuevo a tener que compartir los juguetes con los otros niños, a pelearme por una silla a la hora de comer… jo. La verdad es que ayer ya empecé a olerme algo, cuando mamá haciendo uso de sus escasos conocimientos de bordado y sin pincharse ni una sóla vez le puso el nombre a mi nuevo uniforme que yo, pensando que sería para estar por casa, me probé encantado:
Pero no, el logo en el bolsillo que dice “Guardería Municipal de Torreperogil” me lo dejó bastante claro, que resulta que el babi en cuestión era para asistir ahí, a la guarde. Y allí que hemos ido esta mañana. He de decir que no me ha sentado nada bien, incluso he llorado un poco, aunque al ratito cuando he visto a mis amigos, a las seños y a las cocineras me he olvidado de las lágrimas. Además, hay un montón de niños nuevos y hay que darles ejemplo de comportamiento responsable y buena impresión.
Este será mi último año en la guardería, ¿os lo podéis creer? ¡Si parece que fue ayer cuando fui por primera vez a punto de cumplir los seis meses! Ahora ya soy todo un veterano de la clase de los mayores y este curso me licenciaré con honores, faltaría más. Creo que me esperan un montón de actividades, incluso una excursión, lo cual hace un poquito más pasable el trago de dejar atrás el veranito y sus placeres. Será un año intenso en el que, oooooootra vez, me acompañará mi inseparable mochila de la vaca Connie
Nota: ¿Alguien ha notado alguna diferencia entre las dos fotos? Digamos… ¿en cuanto a la longitud de mi pelo? Sí, mamá pensó que sería buena idea empezar el curso con nuevo look y me llevó derechito a la tortura de la peluquería. Vale que ya parecía Jack Nicholson en “El Resplandor”, pero ¿y qué? Ay, con lo bonitos que eran mis rizos alocados…















